El extraño

2 Dic

“Lo fundamental que aprendimos de Orson Welles fue el poder de la ambición. En cierto modo es el hombre que más vocaciones de director cinematográfico ha despertado a lo largo de la historia del cine.”

Martin Scorsese

 

 

El extraño

 

Año: 1946.

Director: Orson Welles.

Reparto: Edward G. Robinson, Orson Welles, Loretta Young, Richard Long.

Tráiler

 

 

            El fulgurante inicio de Orson Welles en el séptimo arte no se verá correspondido por sus siguientes proyectos: el fracaso de Estambul, una obra menor que ni siquiera completará él mismo, y El cuarto mandamiento, un estimable drama sobre decadencias presentes y cargas pasadas cuyo montaje final quedaría adulterado por la productora y que resultaría un notable fracaso de público. Comienzan aquí unos problemas de financiación y de poco respeto por su trabajo -ciertamente anárquico e  inconstante, pero también genial y de una creatividad visionaria- por parte de la industria. Decepcionado, Welles no volverá a rodar en cuatro años, cuando recoge el proyecto de El extraño, película de encargo, menos trascendente que sus tragedias humanas y sus adaptaciones shakesperianas, pero que sabrá bien llevar a su terreno y asumir como propia.

            El extraño se enmarca dentro de esa corriente de cine antirracista que, desde los últimos años del horror de la Segunda Guerra Mundial, con el posicionamiento firme y decidido de Estados Unidos en el conflicto, comenzaba a tener gran predicamento en Hollywood.

Ambientado en los años inmediatos tras la guerra, en tiempos de los juicios de Nurenberg -que querían retratados para la posteridad cinematográfica en ¿Vencedores o vencidos?-, el filme propone un ejercicio de intriga, de juego del gato y el ratón entre un astuto e implacable detective de la comisión de crímenes de guerra aliada (Edward G. Robinson) y uno de los jerifaltes nazis, Franz Kindler (Orson Welles), nada menos que el ideólogo en la sombra de la Solución Final, escondido con piel de cordero en un pequeño pueblo de Conneticut.

            Welles hace valer su carácter y baña el suspense de sombras duras, pronunciadas, febriles, de herencia expresionista, que ilustran la paranoia de unos personajes acorralados, con primeros planos que encierran su situación claustrofóbica –recurso aplicará también con gran fuerza expresiva en La dama de Shanghai-, amenazas que se convierten en víctimas con un simple movimiento de cámara en un plano secuencia.

Potencia en la dirección, efectividad desde la sencillez en un guión bien construido, absorbente desde la primera escena, inteligente, en el que el espectador ha de participar, que progresa con naturalidad en el suspense del desarrollo del cerco a un criminal de apariencia civilizada pero que oculta en su interior un monstruo salvaje, inhumano, y magníficas interpretaciones de la mano de un Robinson que es imposible que esté mal y un Welles que si bien nunca he tenido por un actor excelso, muchas veces demasiado atento a lo que se conoce como interpretación distanciada -el rechazo de la identificación con el personaje del actor, pieza al servicio del director, y del mismo público-, siempre ha sabido explotar un carisma innegable, arrollador.

            Un lujoso entretenimiento construido desde la genialidad de un director único.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 9.

4 comentarios to “El extraño”

  1. ALTAICA 3 diciembre, 2011 a 04:49 #

    Una película espléndida que funciona como un reloj suizo y que enfrenta a un perro de presa infatigable, de raza boxer, frente a un alano alemán frío como el acero, acorralado y letal como la memoria. Apasionante duelo con reloj y torre incluidas, que pese a algunos excesos se reivindica magnífica. Hay quienes dicen que el hecho de que Welles no supiera dirigir (ausencia de formación académica al respecto y mucha más teatral) le llevó a aventurarse en secuencias y planos privativos de su cine, con el que experimenta formal y subterráneamente, si bien no en esta película, pues su desarrollo es más al uso.

    Desde luego sin ser una obra maestra, sí permanece en la memoria de los que la ven y ha mantenido el tipo con el paso del tiempo. No obstante, ¿se merece el llamado genio (diversificación y aportaciones) los calificativos que le han llevado a ser un monstruo del cine? Desde luego su filmografía es bien escasa, aunque cuenta con algunas de las películas más personales y extrañas de la historia del cine. Pero en realidad todo queda en cuatro obras, ésta, su ópera prima, El cuarto mandamiento y Sed de mal, sin despreciar la notable pero algo artificial La dama de … ¿Es suficiente bagaje para haber sido considerado el mejor director? Creo sinceramente que no, pero al estar su Ciudadano Kane durante décadas en todas las listas como la mejor película pues ha influido muchísimo. Tal vez Welles sea un revolucionario formal y un extraño contador de historias, lo que lo hacen especial y distinto, pero no el mejor ni por asomo.

    • elcriticoabulico 3 diciembre, 2011 a 16:59 #

      Acusar a Welles de director teatral es de cortedad de miras. La potencia visual de su Macbeth, por ejemplo, trasciende el teatro y se hace cine, intransferible a un escenario. Sí, hay soliloquios shakesperianos pero el uso del lenguaje visual, de recursos y técnicas de cámara es puro séptimo arte.
      El extraño no es una obra maestra. De hecho se acerca a un tipo de cine más de entretenimiento que trascendente. Pero hasta en esto hay clases.
      No, Welles no es el mejor director. Es quizás por ese top clásico con Ciudadano Kane a la cabeza lo que ha suscitado en los últimos tiempos un notable repudio hacia su figura –el típico “ser el que más lejos mea” del mundo de la crítica-, en concreto hacia esa magnífica película, hasta el punto de estar hoy casi infravalorada. Pero es uno de esos que en vez de resignarse y hacer grandes películas con lo que hay, abre caminos, que sabe ver cosas que no existen, encuentra soluciones y no problemas. Además de eso, posee la suficiente calidad técnica y visual y capacidad narrativa como para construir enormes películas.
      Para mi es uno de los grandes, sin duda.

  2. ALTAICA 3 diciembre, 2011 a 19:28 #

    Muchas veces todo está en la juventud y la ambición, si bien no son siempre suficientes. Son esos dos pilares iniciales los que le llevaron a realizar Ciudadano Kane, con un despliegue técnico y formal absolutamente impropio de un primerizo. No le importó colocar la cámara donde nadie la colocaba y romper ciertos dogmas establecidos, más aún ejecutó la más absoluta desvergüenza el concepto de fondo de su película.

    Y si bien es lógico que con el paso del tiempo los gustos y los podium cambien, es el sino inexorable del destino, es igualmente de idiotas pretender a estar alturas vilipendiar tamaña película. Pero sí, los hay honestos que así opinan y justifican, pero los más sencillamente pretenden epatar, y eso es una actitud de cretinos.

    No obstante, yo si soy de los que opina que en Welles se da un cierto antagonismo extraño. Me explico. Es capaz de innovar a nivel técnico, es capaz de poner casi la cámara en el suelo magnificando o agigantando la figura de Charles Foster Kane, o realizar un increíble plano secuencia en el arranque de Sed de mal, o hacer unos primeros planos casi de cirujano, o montar la película de forma muy, muy personal, pero al mismo tiempo todo da la sensación de que ocurre en un pequeño escenario, en un grupo de espacios pseudo teatrales. Si vemos Sed de mal con detalle observamos en demasía su desarrollo en unos estudios, y si visitamos con lupa Ciudadano … veremos que tiende a un interiorismo evidente. Creo sinceramente que Welles reivindica desde la libertad obras personalísimas, que premeditadamente son autónomas, no rompiendo moldes pero sí creándolos desde su libre albedrío. En tal sentido Welles es puro atrevimiento con todo lo que ello conlleva. Ahora bien, sus licencias creo que están libres de imposturas excesivas o que no se articulan como juegos de artificio. Siempre tiene una la sensación que ellas están al servicio de la historia, de la modelación de personajes, de su composición y descripción.

    • elcriticoabulico 3 diciembre, 2011 a 23:11 #

      Interesante reflexión, desde luego.
      En mi opinión, esa sensación de interiorismo es casi general al cine de entonces. Nada más que se vea casi todo el cine negro.
      Si puede que haya cierto sentido teatral en la construcción que Welles hace en sus películas, pero también escenas como la batalla de Campanadas a medianoche son un espectáculo de cine total. Yo, en definitiva, veo cine en las películas de Welles.

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