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Inside Job

8 Nov

“La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado.”

Eduardo Galeano

 

 

Inside Job

 

 

Año: 2010.

Director: Charles Ferguson.

Tráiler

 

 

            Aún arremangadas las perneras, tratando de vadear, quien mejor, quien peor, los bajíos de una crisis mutante que asusta, ahoga, afloja, asusta aún peor y así sin vistas a descanso a corto-medio plazo, Inside Job trata de erigirse como una explicación sencilla –qué lejos parece también el didáctico artículo La crisis ninja de Leopoldo Abadía– de cómo los mismos listos de toda la vida se han reído de los mismos tontos de siempre (usted, imagino, sus parientes, amigos y conocidos, yo, mis respectivos, etcétera). Y lo plantea como un robo desde dentro, menos honradamente que en Plan oculto, pero igual de audaz y, desde luego, con muchos más cuantiosos resultados. Apunta directamente a un suicidio calculado en el que el muerto, a la vez taimado asesino, cobra por toda la geta el dinero del seguro de vida junto a sus innumerables compinches –insaciables tras su cara de inocencia, como esas agencias de calificación untadas de arriba abajo con retratos de George Washington, las mismas que tras decir que no se les debe hacer caso siguen haciendo de las suyas y aún no dejan dormir a media plana mayor de la UE- y, además, cuando da la sorpresa y reaparece con vida –bueno, algo renqueante, eso sí- le llueven gratificaciones por su cara bonita.

¿Sorprendente? Yo creo que no tanto. De toda la vida, para que alguien se haga multimillonario, muchos han de ser depauperados. Se comenta que uno de los entrevistados, el venerable filántropo George Soros, consiguió hacer similar fortuna por medios parecidos. ¿Inquietante? Sí, porque la actualidad demuestra que si se puede repetir un golpe que, para variar, sí hubo voces desde la economía que lo pronosticaron –y fueron ignoradas, desautorizadas, vilipendiadas, deshonradas o todo eso a la vez-, se repetirá, y nadie tiene intención de mover un dedo, sobre todo cuando la administración norteamericana posee nueve dedos y dos falanges de la mano, todos ellos adornados con deslumbrantes sortijas cortesía de Wall Street.

            Es posible que la monocorde voz de Matt Damon abrume los oídos con ingentes cifras y datos, pero desde luego la idea general permanece. Sobra alguna dramatización –preguntas dejadas en el aire, reacciones alargadas,…- y la referencia a los vicios privados de los componentes la máquina de mover el dinero ni es ética, ni es relevante, pero desde luego Inside Job habría de ser tenido en cuenta para comprender qué carajo estamos haciendo aquí -o no estamos haciendo, que esa es otra-, con medio mundo arrastrado por los suelos mientras cuatro individuos se enjuagan el premolar de oro con Dom Perignon y encienden puros con billetes rosas (o equivalentes).

 

Nota IMDB: 8,2.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 8.

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