La cinta blanca

7 Nov

“Yo no soy mala, es que me han dibujado así.”

Jessica Rabbit (¿Quién engañó a Roger Rabbit?)

 

 

La cinta blanca

 

Año: 2009.

Director: Michael Haneke.

Reparto: Christian Friedel, Leonie Benesch, Ulrich Tukur, Burghart Klaussner, Josef Bierbichler.

Tráiler

 

 

            El austriaco Michael Haneke, un cineasta con un particular sentido y habilidad para lo desasosegante, para rastrear lo morboso y malsano de la cotidianeidad y lo aparentemente normal, se unía a otras películas como El huevo de la serpiente o la más reciente La ola en unas intenciones revisionistas de la historia contemporánea de Alemania en busca de las raíces que llevaron a todo un pueblo, en teoría avanzado y civilizado, a arrastrarse por los fangos de la sinrazón más absoluta y aterradora, por un insospechado salvajismo extraído de un odio insondable e ilógico pero aplicado a su vez de manera fría y metódica, casi cerebral, con la más absoluta perversión de principios estrictamente racionales, no digamos ya morales.

             Si en La ola se apuntaba de manera bastante infantil hacia el peso del liderazgo y la necesidad de pertenencia y el poder del colectivo, de la masa, La cinta blanca reclama la mayor parte de culpa para una sociedad alemana de 1913, víspera de la Primera Guerra Mundial, más o menos correspondiente con los años de infancia de los futuros carniceros, secuaces o simples aclamadores del régimen nazi y la Solución Final, en la que la podredumbre ya comenzaba a asomar las orejas tras el pulcro disfraz de buena sociedad. Haneke representa a todo un país, entonces orgulloso imperio, en un pequeño y aislado pueblo en el que sus vecinos desarrollan una vida totalmente corriente, sin sobresaltos, casi todos fieles cristianos al servicio de las tierras del barón. Puro candor costumbrista.

             Una trágica sucesión de accidentes, luego revelados como ataques, inician una escalada de violencia y represalias -paralela a la de un Reich que estaba a punto de meterse de lleno en la Gran Guerra– que van desconchando la preciosa pintura que recubre la inmaculada fachada de unos personajes que navegan y naufragan en un mundo de deformaciones sentimentales y asepsia emocional, culpabilidades, rencores atávicos determinados por una infelicidad imperecedera de una crueldad insaciable, monstruos retorcidos que se escudan en su impoluta apariencia para ignorar el mal que les corroe por dentro a cada uno de ellos y a todos en su conjunto, cuyos pecados están condenados a acumularse y perpetuarse, cada vez más aberrados, en las espaldas de unas sucesivas generaciones moralmente desahuciadas.

            Haneke filma en riguroso y severo blanco y negro, con un distanciamiento cáustico hacia sus individuos y contexto –técnicas que he de reconocer que no son platos de mi gusto, con personajes demasiado deshumanizados y dirigidos hacia las intenciones que, aunque lo niegue, pretende el autor- que convierte poco a poco, casi de manera imperceptible por medio de ese ritmo calmado –puede que en exceso, como la duración del filme- y de apariencia inofensivo, tan típico suyo, esas hechuras de cuento en una gélida pesadilla diurna donde todo carece de inocencia –el color blanco de la cinta de los niños- donde todos arrojan la piedra, esconden la mano y nadie es culpable, el misterio del que surge y en el que desaparece inadvertido el verdadero mal, como ya reflejaba el mismo Haneke en la desconcertante Caché.

            Interesante, puede que demasiado árida y más que cuestionable en unos principios que en mi opinión son demasiado simplistas para excusar lo terrible que sugiere desencadenar.

Palma de Oro en Cannes.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 5,5.

3 comentarios to “La cinta blanca”

  1. altaica 21 abril, 2014 a 01:06 #

    Creo que un 5,5 es una nota demasiado dura para esta obra. No obstante, sí decir que coincido contigo en que es demasiado árida, demasiado distante, fría y, en el fondo, calculada, que si bien puede tener sentido en algún trabajo del autor, no siempre representa la mejor concepción y formato.

    No me entusiasma desde luego y la intuyo menor a todas luces de lo escrito y dicho por algunos. Cada vez tengo la sensación de que algunos autores, hagan lo que haga, son intocables. Un abrazo.

    • elcriticoabulico 21 abril, 2014 a 01:11 #

      No siento necesidad de afiliarme a las corrientes imperantes y, en este caso, puedo decir con libertad que por lo general soy poco amigo de Haneke, siempre tan reconcentradamente áspero, tan estudiadamente incómodo, tan hermético a veces solo por capricho,… Me aburrí soberanamente con esta película y además no comparto para nada su tesis. Su obra maestra es, sin duda, Amor, que es de las películas más impresionantes, dolorosas y conmovedoras que he visto en mi vida.

  2. altaica 21 abril, 2014 a 01:14 #

    Absolutamente conforme.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: