Archivo | 15:54

Odio en las entrañas

25 Oct

“En realidad no tenía intención de ser actor. Más bien caí en ello. Luego he tenido una buena carrera, he conseguido hacer reír mucho. No sé si eso es como para estar satisfecho, pero desde luego ha sido mejor que picar carbón en la mina.”

Harry Morgan

 

 

Odio en las entrañas

 

Año: 1970.

Director: Martin Ritt.

Reparto: Richard Harris, Sean Connery, Samantha Eggar, Frank Finlay, Anthony Zerbe, Anthony Costello.

Tráiler

 

 

            Martin Ritt había dado comienzo a una prometedora carrera como realizador en la televisión norteamericana en la década de los cincuenta hasta que la caza de brujas del senador McCarthy consideró pernicioso para el país su militancia izquierdista, lo que le llevó a ser incluido en una de las tristemente famosas listas negras –hecho que más tarde trasladaría a la pantalla en La tapadera-. Con el tiempo, la ignominia acabó por sucumbir ante su propio peso y el cine de Hollywood vio nacer a una nueva hornada de autores procedentes de ese mundillo televisivo, conscientes de su capacidad para defender con su obra las libertades sociales esenciales de un país que había puesto en cuestionamiento y perseguido su esencia misma. Es la denominada generación de la televisión o generación del compromiso. Ritt sería uno de sus miembros más destacados.

A pesar de que aún en los sesenta su cine iría más ligado a encargos y adaptaciones literarias, en la década posterior Ritt empezaría a cimentar las bases de una sólida carrera en la que su compromiso social, firmemente posicionado en un discurso de izquierdas, comprometido con cuestiones como las injusticia y desigualdad o el racismo, en clave presente o histórica, sería una de las claves de su obra.

             Precisamente Odio en las entrañas abre su filmografía en los setenta, una cinta que refleja los conflictos mineros de la Pennsylvania del siglo XIX desde el punto de vista de un detective de la policía de origen irlandés (Richard Harris)  que ha de desemboscar a la banda de los Molly Maguires, inmigrantes irlandeses que actúan con el sentido original de la mafia: como una organización que vela por una población indefensa ante el sistema, garante de su seguridad incluso con métodos que violan lo legal controlando todo, desde el voto común o la solidaridad comunitaria hasta su protección física frente a los abusos. Un conflicto minero que tenía precedentes cinematográficos en el incipiente y truncado cine social norteamericano de los cuarenta (Qué verde era mi valle, ambientada en terreno británico, eso sí) y aún durante los tiempos más crudos del mccarthismo (La sal de la tierra, de las películas más valientes de la historia desde su misma concepción).

             Odio en las entrañas juega con esas dos vertientes, la de las duras condiciones de unos inmigrantes que conforman la esencia de un país de aluvión y que han visto frustrado una y otra vez esa promesa de sueño americano –el personaje de Harris representa plenamente esta idea, parte de un sistema que solo le ha aportado decepciones y que le exige la traición a sí mismo, a lo que es, como única esperanza de progreso-, junto con la premisa de la sacrificada y escasamente recompensada vida de unos mineros explotados para arañar el carbón de las entrañas de la tierra, unas condiciones que solo pueden derivar en la rabia más profunda, en la cólera y el rencor ante ese mismo sistema indiferente en el que no se reconocen ni la justicia ni ningún otro valor que merezca llamarse humano, personificado en unos esbirros –la policía- igual de deshumanizados, sin empatía hacia sus semejantes.

             No es este un filme que caiga en las redes fáciles del infiltrado que acaba compartiendo lucha con aquellos que estaba consignado a detener, sino que maneja hábilmente, sin caer en el artificio barato, las emociones y circunstancias de sus personajes, que evolucionan sin traicionarse, con una narración sin aspavientos, rodada con buen pulso y elegancia e impulsada por las grandes actuaciones de dos actores del tamaño de Richard Harris y Sean Connery, quien comenzaba a despegarse de James Bond.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 7,5.

A %d blogueros les gusta esto: