Midnight in Paris

15 Oct

“La realidad cotidiana de hoy día puede llegar a ser muy deprimente. Así que la gente tiene la necesidad imperiosa de buscar un sentido a sus vidas, de aferrarse a la idea de que hay algo especial esperándoles en algún lado.”

Woody Allen

 

 

Midnight in Paris

 

Año: 2011.

Director: Woody Allen.

Reparto: Owen Wilson, Rachel McAdams, Marion Cotillard, Michael Sheen, Kurt Fuller, Mimi Kennedy, Léa Seydoux.

Tráiler

 

            Woody Allen, el mejor analista de la pareja, la insatisfacción y la realización amorosa y vital del siglo XX y parte del XXI, autor de producción inagotable y esquema innegociable, traslada sus bártulos a París, ciudad del amor -que ya había tenido un cameo en Todos dicen I love you-, a la que dedica una postal-sinfonía -más una buena ración de product placement posterior, todo sea dicho- a modo de apertura, como ya había cantado previamente a Londres y Barcelona en lo que parece ser una gira mundial patrocinada por las cámaras de comercio locales.

            Cambia el escenario, permanecen inmutables las constantes de su cine. Su alter ego, esta vez encarnado por un justito Owen Wilson, es de nuevo un escritor, aspirante a novelista, guionista de productos de segunda fila, ninguneado por su mujer y la familia de esta y ensombrecido por la pedantería de los engañosos tótems de la cultura, representantes del triunfo vanidoso y ante los que muestra su escepticismo y repulsión. Repudiado por su sociedad, nostálgico de unos tiempos, el bullicioso y creativo París de los años veinte, que no ha vivido pero que siente como suyos.

Muy alleniano. Pero con un punto fantasioso y en cierto modo optimista, como individuo que persiste en alcanzar sus sueños pese a la casi manifiesta imposibilidad de realizarlos que lo acerca, en cambio, como también el desarrollo posterior de una trama de la que tampoco conviene detallar demasiado, a la ingenua y romántica Cecilia de La rosa púrpura del Cairo -una de las mayores joyas del neoyorkino-, que sobrevivía entre imposibles aventuras cinematográficas fuera y dentro de la pantalla a la miseria y constante decepción de su día a día; unos elementos mezclados con una comicidad de fondo semejante al de La última noche de Boris Grushenko pero, obviamente, menos alocada y más elaborada argumentalmente, para bien y para mal.

              Por supuesto, Midnight in Paris es una nueva mirada a las relaciones amorosas como núcleo de la felicidad o insatisfacción de la vida, claves, junto con el reconocimiento unas virtudes verdaderas, no aparentes como los modelos de éxito de una sociedad superficial donde no hay hueco para las ilusiones románticas y descabelladas, para dar sentido a la vida, para una autorrealización que requiere transitar numerosas curvas en el camino de la existencia, y donde la ilusión, como también se extrae de muchas de sus últimas películas, es uno de los fundamentos para conservar el ánimo y una cordura y salud mental –a su manera, claro- cada vez más infrecuentes en el ser humano.

             Es posible que se eche en falta unos diálogos más chispeantes, que superen un nivel, el de mantener una sonrisa perpetua -y la no infrecuente carcajada- en el rostro del espectador, que sería elevadísimo en cualquier otro pero que, conociendo la habilidad de Allen para sacar punta a la condición humana, deja una sensación de que podrían ser más memorables de lo que son, siempre dentro de uno de sus argumentos más encantadores en un buen tiempo.

Muy simpática.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 7,5.

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6 comentarios to “Midnight in Paris”

  1. Samuel Regueira 15 diciembre, 2011 a 18:09 #

    Pues a mí me parece una de las mejores películas de Allen de los últimos tiempos. Ya desde Match Point había empezado a coger una cuesta abajo que me temía yo que no iba a levantar cabeza. Y Midnight en París supone, para mí, un puntito de inflexión que me devuelve, al menos momentáneamente, pequeñas pinceladas del genio neurótico y judío gafotas.

    Francamente disfrutable.

  2. altaica 2 mayo, 2016 a 01:08 #

    Con permiso de esta crónica soberbia y depuradisima, estamos ante una joya del cine. Saludos

    • elcriticoabulico 2 mayo, 2016 a 16:12 #

      Es una película que es fácil querer. Aunque yo, entre las de temas similares de Allen, me quedo con La rosa púrpura de El Cairo.

  3. Luis Lew Tarkovski 11 julio, 2017 a 18:46 #

    Pues yo prefiero ésta a “La rosa púrpura de El Cairo”. A veces existe una tendencia a idealizar excesivamente ciertos trabajos pasados, en detrimento de la última parte de su obra a la que parece faltar “magia”. Woody se mantiene en buena forma; quizás es el problema de los genios, que les exigimos demasiado, siempre esperando nuevas obras maestras. Aunque tú mismo afirmas que es una película muy simpática.
    Además me gusta mucho el final, con la chica a la que por fin no le importa mojarse bajo la lluvia. No todo va a ser sufrir o fracasar.

    Un saludo.

    • elcriticoabulico 12 julio, 2017 a 14:25 #

      La encontré adorable y muy querible, con un grato amor al arte y una nostalgia para nada empalagosa, sino evocadora. Aprecio el gran cariño y el entusiasmo que desprende (rasgos a veces ausentes en sus últimas obras, que de vez en cuando me producen imprensión de piloto automático), aunque son sensaciones que me remitían, sí, a La rosa púrpura de El Cairo, de la que tengo un muy buen recuerdo. Que también es cierto que debería revisitar a ver si se mantiene en pie, efectivamente.

      Un saludo.

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