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El delator

11 Oct

“Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición.”

Jean-Jacques Rousseau

 

 

El delator

 

Año: 1935.

Director: John Ford.

Reparto: Victor McLaglen, Margot Grahame, Wallace Ford, Preston Foster.

Tráiler

 

 

           Aunque nacido en Maine, John Ford siempre llevará a gala sus raíces irlandesas, hecho que traspasará a muchos de sus personajes además de utilizar la isla verde como localización en alguno sus rodajes, con una visión idílica en obras como El hombre tranquilo, no tanto en otras como esta El delator, ambientada en la Guerra Civil irlandesa de 1922-1923.

            El delator es el estudio de Ford sobre la traición, mostrado desde el punto de vista de Judas. Gypo Nolan -interpretado por el británico Victor McLaglen, corpulento, de rostro curtido, entonces actor fetiche de Ford como luego será John Wayne, con quien coincidiría en unas cuantas, ya como secundario-, un hombre fuerte pero ingenuo, acosado por la miseria, se vence a la tentación de salir de la pobreza junto a su amada, la prostituta Katie (Margot Grahame), vendiendo la cabeza de su mejor amigo, el rebelde independentista Frankie McPhillip (Wallace Ford), por veinte libras.

Una traición motivada por un fin personal pero, en esencia, para salvar a su chica de las calles –la mujer como desencadenante de la perdición, pero también de la redención-, que pasará factura a Gypo en una noche que significará su descenso a unos infiernos envueltos en niebla y borracheras. El intento vano tratar de apagar la conciencia con alcohol, perseguido por la paranoia del que se sabe culpable y delatado por su propio nerviosismo, quizás una forma inconsciente de anudarse a sí mismo la soga al cuello para expiar sus pecados.

            Ford, un director sumamente hábil para la construcción de personajes y el manejo de sus emociones, presenta un relato desolador en el que se asiste al derrumbe de un individuo al que el espectador nunca sabe si juzgar culpable o mártir de las circunstancias, si merece pagar por su traición o ser redimido.

Es una cinta tremendamente agria, angustiosa y rotunda en esa caída de un hombre atormentado presa de los remordimientos, víctima de una inocencia trágica en todo su inmisericorde patetismo.

Quizás emplee algún recurso contado que remarque innecesariamente  lo obvio -la sobreimpresión del cartel con la recompensa o la simbología religiosa final-, pero la magistral dirección de Ford no concede tregua al espectador, propinándole duros puñetazos directos al estómago, con escenas terribles y llenas de fuerza –la muerte de Phillips, todo el proceso de abandono a la autodestrucción de Nolan- que profundizan en un drama amargo y desesperanzado.

Premiada con cuatro Oscar.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 9.

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