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El buscavidas

4 Oct

“Gordo, jugaste como un maestro.”

Eddie Phelson (El buscavidas)

 

 

El buscavidas

 

Año: 1960.

Director: Robert Rossen.

Reparto: Paul Newman, Piper Laurie, George C. Scott, Jackie Gleason.

Tráiler

 

 

            El buscavidas es el retorno de Robert Rossen a los Estados Unidos, ya libre de la amenaza del Comité de Actividades Antiamericanas, quien quiso ver en su militancia de izquierdas y en obras que denunciaban la hipocresía y mediocridad de la clase dirigente como El político un acto subversivo contra el establishment y la cultura del país.

Siempre con ese tono de agrio pesimismo, El buscavidas es el canto elegíaco de Eddie Felson (Paul Newman), un perdedor crónico que malvive del único talento que le ha sido otorgado, el juego en el billar americano.

            Phelson es un hombre de sueños terrenales. No de un dinero fácil ganado por su talento, sino de derrotar a la leyenda, reivindicarse, demostrar ante sí mismo y ante mundo que es un ser elegido venciendo al Gordo de Minnesota (Jackie Gleason), el campeón absoluto, el orondo mago del tapete, distinguido, mesurado, un artista sin exhibiciones gratuitas frente al joven arrogante que busca el éxito con la voracidad del que nunca lo ha tenido, ni lo tendrá.

Sin embargo, su inconsciente inclinación hacerse arder a sí mismo, a derrochar las oportunidades de materializar su triunfo para permanecer en la senda del atormentado perdedor autocompasivo, harán caer a Felson a la lona, víctima de sus propios demonios, Sísifo voluntario.

            Un tour de force para resurgir de sus cenizas en el que encontrará, fruto de la casualidad, a una compañera de viaje en la oscuridad con un espíritu tan herido y herrumbroso como él, la sensible y torturada Sarah Packard (Piper Laurie), una persona rota física y anímicamente, con la fragilidad que solo pueden tener los seres llamados a ser salvadores. Dos individuos inválidos que se apoyan el uno en el otro para avanzar por el camino hacia la redención mutua, a través del amor y la prosperidad sentimental para ella, con una nueva oportunidad de llegar a la cima en algo, a mirar desde lo más alto por una vez en la vida.

Un camino egoísta que aprovechará Bert Gordon (George C. Scott), un hombre de negocios, profano en la liturgia del billar, titiritero sin sentimientos de sonrisa mefistofélica y lengua de serpiente. Un rey entre las ruinas que se lucra y alimenta del alma ajena, de sus ilusiones, sus sentimientos y su orgullo. De su vida.

El mal que disimuladamente, con sibilinas tretas, va aplastando, destruyendo el bien que puede salvarle.

            Así, Felson se encuentra entre Sarah y Bert, las dos corrientes en lid por su alma, la mencionada salvación que le ofrece una, compartida, aceptándose tal y como es sin autoengaños, con la oferta de una victoria más sutil, quizás imperceptible a ojos de los demás, al contrario de la tentación que usa Bert, la gloria palpable, tangible, vanidosa. Vacua.

Una lucha que ya poco tiene que ver con el billar pero que se resolverá en las troneras, una progresiva tensión, que hace más desolador el renacer triunfal que la miseria pretérita, que convierte al duelo final entre Felson y el Gordo en un último acto de épico orgullo, de amor, de odio, de rabia desesperada por cambiar postreramente un infausto destino, escrito de antemano.

            Con formas sobrias, contenidas, de apagado blanco y negro, de puesta en escena precisa y directa, donde lo fastuoso y amargamente lírico recae en la construcción de los personajes y no de los escenarios y diálogos afilados con palabras que hieren siempre a aquel a quien más se quiere, a quien menos se lo merece, Rossen indaga, con la cámara a modo de bisturí, en unos individuos perdidos en ellos mismos y en un mundo inhumano, en el que solo cuentan con el otro para sobrevivir. Newman hace un espléndido ejercicio de carácter para un inconformista derrotado que desarrollaría con igual maestría en futuros papeles, manteniendo una química perfecta con una Laurie tierna y trágica mientras George C. Scott se dedica a robar todos los planos que puede clavando el papel de odioso villano sin causa.

Demoledora obra maestra.

 

Nota IMDB: 8,2.

Nota FilmAffinity: 8,2.

Nota del blog: 10.

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