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La escalera de caracol

3 Oct

“El crimen no es más que una forma torcida del esfuerzo humano.”

William R. Burnett

 

 

La escalera de caracol

 

Año: 1945.

Director: Robert Siodmak.

Reparto: Dorothy McGuire, George Brent, Ethel Barrymore, Kent Smith, Gordon Oliver.

Tráiler

 

 

            Como muchos otros inmigrantes alemanes en el Hollywood de los treinta y cuarenta, Robert Siodmak lucirá en un primer momento su crianza artística en los modos y formas expresionistas mamadas en los estudios de la UFA en géneros donde éstas ofrecían extraordinarios resultados: la serie B del noir y el terror, pequeñas producciones en lo económico que debía exprimir al máximo unos eximios recursos por medio del talento creativo.

En esta andadura en el cine negro y de intriga, que más tarde resultaría en grandes cintas como Forajidos o El abrazo de la muerte, las aptitudes que Siodmak ya había apuntado con El sospechosoLa dama desconocida quedarían confirmadas al año siguiente con la película que le serviría de consagración definitiva: La escalera de caracol, considerada por muchos –no me incluyo- su obra maestra.

            La trama se basa en el caso de un asesino en serie, depredador muchachas con defectos físicos que acecha la mansión donde sirve Helen (Dorothy McGuire), una joven muda. Una residencia transformada en cárcel a causa de la terrible tormenta que se cierne sobre el lugar, atrapando en ella a una anciana agonizante pero fuerte, que sabe advertir la amenaza latente, más lúcida de lo que aparenta, y a dos hermanastros con antiguos rencores exacerbados por el amor a la misma mujer, que se aloja como secretaria para uno, como amante del otro.

            La escalera de caracol es, además de una muy buena cinta de misterio, todo un ejercicio de estilo de un director que emplea ese bagaje procedente del expresionismo para crear tensión, claustrofobia y terror, con imágenes perturbadoras como la figura tétrica que surge de su ocultamiento con el rayo, el plano detalle del ojo de mirada febril con el rostro de la muerte en su fondo, la cual siempre llega entre sombras pronunciadas, arrastrando a la víctima a la oscuridad. Figuras poderosas que revelan al filme como una película de un más que destacable empaque visual, a excepción de algún recurso que resulta algo avejentado y cursi –la escena de introspección de la protagonista-, como también anticuado se antoja el tratamiento de la discapacidad traumática de Helen. Un doble encierro que contribuye a aumentar el ambiente opresivo que rodea su personaje, una de las grandes virtudes de una obra de intriga sabiamente dosificada -aún efectiva pese a que a día de hoy ha sido tan imitada que puede haber perdido parte de su fuerza en el camino-, que deja al espectador jugar a ser el detective que descubra al criminal, casi emulando al Hércules Poirot de una novela de Agatha Christie.

Muy interesante.

 

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 7,5.

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