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Un cuento chino

2 Oct

“A todos los seres humanos nos gusta que nos cuenten buenas historias.”

Ricardo Darín

 

 

Un cuento chino

 

 Año: 2011.

Director: Sebastián Borenzstein.

Reparto: Ricardo Darín, Huang Sheng Huang, Muriel Santa Ana.

Tráiler

 

 

            En La suerte está echada, su primera incursión en el largometraje, Sebastián Borenzstein proponía el rencuentro entre dos hermanos de personalidades opuestas que, juntos, conseguía superar el carácter de perdedores que se había adueñado de su vida.

Tras pasar por el thriller con Sin memoria, género en el que había destacado en su etapa televisiva con la serie Tiempo final, Borenzstein retornaba a esa idea del encuentro casual, cómico y entrañable para atravesar juntos el –voluntariamente o accidentalmente- gris presente y aparentemente negro futuro de dos seres tan diferentes que resultan extrañamente iguales.

Un encuentro incoherente, o no, producto del destino, un cuento chino que afirma con retranca basarse en hechos reales.

            Así, el choque cultural entre Jun (Huang Sheng Huang), el desafortunado inmigrante chino, pulpo en un garaje en busca comenzar de nuevo con lo que queda de su familia, y Roberto (Ricardo Darín), el amargado ferretero argentino, ermitaño voluntario que esconde su terror ante la certeza de lo trágico de todo romance tras una máscara de hostilidad, último hombre honrado de los alrededores del Río de la Plata, se produce por una casualidad tan absurda como las noticias que el bueno de Roberto recorta obsesivamente de los periódicos y colecciona en lo más profundo de su cueva, imágenes del caos que pretende rehuir con su clausura, como garante de un sentido común ahuyentado de la faz de la Tierra.

La tragicomedia de dos personas con un entendimiento improbable, imagen de la incomunicación que marca la existencia de Roberto, de la propia ilógica sociedad.

            Se podría ver como una Mejor… Imposible a la argentina, con el maniático que es forzado a dejar atrás las rutinas y hábitos que rigen su vida manteniéndola tan inocua como vacía, pero a su manera, apostando por la sencillez y la sutileza para conmover, buscando la media sonrisa complacida y justificada frente a la carcajada fácil de lo extravagante.

Un buen hacer que permite que esta pequeña historia se vea con enorme agrado, que los personajes sean reconocibles, creíbles y queribles, con un protagonista complejo, con vida, que no se limita a quedarse en la caricatura, también en buena medida gracias a un Darín que lleva ya más de una década en estado de gracia, impartiendo lecciones de interpretación solo con su mirada.

Muy simpática. Recomendable.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7.

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