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Los USA en zona rusa (Don’t Drink the Water)

28 Ago

“La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.”

Woody Allen

 

 

Los USA en zona rusa (Don’t Drink the Water)

 

Año: 1994.

Director: Woody Allen.

Reparto: Woody Allen, Michael J. Fox, Julie Kavner, Mayim Bialik.

 

 

 

            La máxima expresión del absurdo en un conflicto siempre resulta de la confrontación entre representantes del ciudadano medio, de la masa, en principio la razón de base, el objetivo a satisfacer con el mismo, frente al conflicto en sí. Y es un fundamento cómico de rendimientos asegurados.

            Allen ya había experimentado con el tema al inicio de su carrera cinematográfica, con divertidísimos resultados, en Bananas, donde un don nadie asustadizo e hipocondríaco llega a ser líder revolucionario de una república sudamericana, y, en un ambiente más histórico pero también de conflicto bélico, en La última noche de Boris Grushenko, las aventuras de un cobarde militante en las guerras napoleónicas del siglo XIX.

            Con Don’t Drink the Water, el genial neoyorkino adapta su propia obra teatral –ya llevada al cine en 1969, entonces con mayor sentido y actualidad por su contexto histórico-, intentando conservar la pureza de las situaciones por medio de una dirección menos clásica de lo que en él es habitual, incluso con momentos casi de cámara al hombro, y manteniendo a grandes rasgos los abundantísimos y chispeantes diálogos marca de la casa, que alimentan toda la base cómica del filme, precisamente con esa contraposición entre el terror nuclear y totalitario de la Guerra Fría y una familia corriente de Nueva Jersey (Allen, Julie Kavner, Mayim Blossom Bialik), es decir, domingueros, que son confundidos con espías en la convulsa Europa del Este prosoviética de inicios de los sesenta y asilados en la embajada nacional, a cargo de un díscolo y desastroso hijo de papá interpretado por Michael J. Fox, en lo que acaba por convertirse en una suerte de camarote de los hermanos Marx. Lo más pavoroso contra lo más mundano.

            Se nota la procedencia teatral de la cinta, menos ágil que la mayoría de las comedias de Allen, con momentos ingeniosos y de brillante hilaridad pero en general junto con otras ocurrencias, en mayor número de lo habitual, bastante más deslucidas, que traban el ritmo de la película, menos trascendente e, incluso, menos original de lo que cabría esperar de una mente preclara como la del bueno de Woody.

Un Allen menor, que se suele decir.

 

Nota IMDB: 6,2.

Nota FilmAffinity: 6,3.

Nota del blog: 6

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