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En un lugar solitario

24 Ago

“Bogart era mucho más que un actor: era la fiel imagen de nuestra condición humana. Su cara era un reproche viviente.”

Nicholas Ray

 

 

En un lugar solitario

 

Año: 1950.

Director: Nicholas Ray.

Reparto: Humphrey Bogart, Gloria Grahame, Frank Lovejoy, Art Smith.

Tráiler

 

 

           Nicholas Ray, uno de los principales outsiders de la denominada generación perdida (con Huston, Preminger, Brooks, Mankiewicz), poeta de la decepción, del fracaso y lo imposible, proponía con En un lugar solitario una negrísima y amarga vuelta de tuerca al Sospecha de Alfred Hitchcock. Es decir, la tensión y la duda que sufre una mujer sobre la verdadera catadura moral, y en último caso amenaza latente, del hombre de quien está enamorada. Eso sí, despojada de toda la ácida ironía del director inglés, lo que la hace aún más terrible y despiadada.

           En un lugar solitario presenta al guionista Dixon Steele (Humphrey Bogart, enorme), un hombre taciturno en crisis creativa y personal que esconde tras su fachada misantrópica, impulsiva y violenta una profunda soledad y decepción; una máscara tras la que todavía pueden adivinarse unos firmes principios y valores que rigen su comportamiento. Un contaste total frente a una sociedad en el que precisamente el funcionamiento entre disfraces y realidad sucede justo al contrario.

La casualidad lleva a Steele a ser sospechoso del asesinato de una joven cabaretera y, al mismo tiempo, a conocer a una enigmática mujer, Laurel Gray (Gloria Grahame, en una actuación poco consistente para mi gusto), quien le devolverá parte de su fe en la vida en lo que Steele considerará un cambio en su hasta ahora gris Fortuna.

           La visión pesimista de Ray envuelve una cinta en la que se adivina una única resolución posible para el destino de su protagonista, llamado a ser posiblemente la última persona honrada de esa sociedad caníbal, que se mueve por la fuerza del dinero y del desprecio pero que sabe resguardarse tras una bonita sonrisa, donde la bondad y el talento quedan arrinconados por lo jactancioso y lo aparente, por la vanidad más fatua.

Es esa falta de apariencia “normal” la que hará víctima a Steele de su destino trágico, la que le puede imposibilitarle tener un futuro con la mujer a la que ama, noble, entregada, pero insegura, acaso –no como el representante de Steele (Art Smith) o como su amigo detective (Frank Lovejoy), recuerdos de tiempos quizás mejores- aún incapaz de ver de verdad el interior de su amante.

           Al contrario que en la obra de Hitchcock, Ray centra su interés y, por tanto, la mayor fuerza del filme, en la carga dramática más que en la intriga, mera excusa para representar ese casi perpetuo pero profundamente romántico desencanto de su director.

Y nunca Bogart estuvo tan conmovedor.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 8,1.

Nota del blog: 9,5.

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