Legión

18 Ago

“Es la naturaleza surrealista de Hollywood: enamorarse instantáneamente de ideas que al menos sobre el papel parecen pésimas. Esa es la razón por la que no se puede dejar de amarla.”

Tim Burton

 

 

Legión

 

Año: 2009.

Director: Scott Charles Stewart.

Reparto: Paul Bettany, Adrianne Palicki, Lucas Black, Dennis Quaid, Kevin Durand.

Tráiler

 

 

             Desde luego, una película sobre un nuevo Apocalipsis y la venida del Mesías en una gasolinera dejada de la mano de Dios en el desierto de Nuevo México no puede llamar a nada serio. Lo bueno es que tampoco opta esos caminos durante en la mayoría de la trama, lo que siempre es de agradecer, ya que Legión sabe conservar su inequívoca (e inevitable) esencia trash, con la carga de humor e inconsciencia que eso significa.

Al fin y al cabo, el arcángel Gabriel (Paul Bettany, de nuevo jugando a ser la mano izquierda de Dios en lo que empieza a ser una afición sospechosa) es un subordinado militar librepensador –como Lucifer, no lo olvidemos- que decide, en contra de los designios del Sumo Hacedor, proteger a la raza humana y a la que es su única esperanza, el nuevo Mesías, hijo de una mujer de costumbres disipadas (Adrianne Palicki) que mora en una autocaravana con un hombre (Lucas Black) que no es el autor del embarazo y cuya enorme fe en un futuro feliz empieza a resquebrajarse; un Job moderno que representa los últimos resquicios de optimismo en la humanidad.

             Así, junto con otras variopintas gentes, habrán de resistir en la gasolinera el asedio de las oscuras fuerzas de Dios, en lo que es una estructura clásica de las películas de terror fantástico, sustituyendo zombis y demás monstruos por individuos feroces poseídos por ángeles y querubines, nada menos. Es decir, que la cinta viene a ser un refrito entre La noche de los muertos vivientes y una especie de Terminator con su Sarah Connor y su Kyle Reese particular (aunque más parecido al T-800 de la segunda parte, por su poder inhumano), esta vez venido del Cielo y no del futuro.

             Como se decía antes, Legión puede poseer cierto encanto tonto siempre y cuando se sabe consciente de lo que es y se toma como tal: una película de argumento trasnochado y risible. Muestra de ello es el peso de un Dennis Quaid pasadísimoo de rosca, casi una parodia de sus habituales héroes duros.

Peores resultados da cuando se busca el conflicto interno de los personajes, que no pasa del tópico más vulgar, lo que lleva finalmente al guion a caer en tantas contradicciones como el propio Dios de la película, a todas luces un tipo caprichoso e desagradecido con los suyos.

No es peor de lo que se podría esperar. Tampoco mucho mejor.

 

Nota IMDB: 5.

Nota FilmAffinity: 4.

Nota del blog: 4,5.

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