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Picnic en Hanging Rock

13 Ago

“De niño me encantaba Sherlock Holmes, pero recuerdo cuánto me decepcionaba que se redujeran todos esos complejos misterios con unas cuantas explicaciones fáciles. Lo que me fascinaba era el misterio en sí, no la respuesta que se ocultaba tras él.”

Peter Weir

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Picnic en Hanging Rock

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Año: 1975.

Director: Peter Weir.

Reparto: Rachel Roberts, Anne-Louise Lambert, Dominic Guard, John Jarrat.

Tráiler

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            Con la Australian New Wave, el cine de las antípodas daba un paso adelante, abriéndose camino decididamente en el panorama internacional. Peter Weir será uno de sus principales abanderados.

             El director sydneysider, que ya había sorprendido el año anterior con Los coches que devoraron París, un ejercicio de terror que se mezclaba con los principios del ozploitation que tanto gustaban en el público americano de la época, se decantaba en su siguiente proyecto, el que lo confirmaría como una de las más firmes promesas del cine aussie, por la adaptación de una novela de misterio de la también australiana Joan Lindsay: Picnic en Hanging Rock, la cual presenta la historia, equívocamente publicitada como basada en hechos reales, de la enigmática desaparición de tres mujeres –dos alumnas y una profesora de un internado- en una excursión campestre en el día de San Valentín de 1900.

             Más que un filme de intriga, Picnic en Hanging Rock apenas trata de dilucidar las posibles razones que entraña el misterio, sino que centra su atención y experimenta con las consecuencias y las reacciones, con los sentimientos más o menos ocultos que va despertando el hecho en el resto de personajes, como la directora, profesoras y alumnas del exclusivo colegio inglés, marcado por la represión y el atildamiento, el señorito británico de vacaciones en la isla-continente y su amistad interclasista con su criado nativo, el comisario de policía local que investiga el caso, etcétera.

             Una película que juega su mejor baza en la hábil y elegante dirección de Weir para crear el ambiente de ensoñación de la película, con una particular gama cromática de tonos ocres y dorados y un ritmo pausado, en apariencia inocente y ensimismado pero que poco a poco atrapa la mente del espectador, como la misma montaña australiana, alejándose de esa pretendida cursilería que vendría de la mano del contexto decimonónico y ñoño del internado femenino.

Buen apunte de lo que serán las capacidades de un director al que le aguardaba una carrera más que notable.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 6.

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