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Gunga Din

10 Ago

“No somos dioses. Somos ingleses, que es lo más parecido.”

Peachy Carnehan (El hombre que pudo reinar)

 

 

Gunga Din

 

Año: 1939.

Director: George Stevens.

Reparto: Cary Grant, Victor McLaglen, Douglas Fairbanks Jr., Sam Jaffe, Joan Fontaine.

Tráiler

 

 

           El cine de aventuras ambientado en escenarios coloniales supuso casi un género propio en los años treinta y cuarenta, con gran capacidad de atracción para lo más granado del Hollywood de la época y por ende de un público con pasión por las epopeyas gloriosas de los viejos tiempos, que reventaba las taquillas para disfrutar de obras como Tres lanceros bengalíes, La carga de la brigada ligera u Horizontes perdidos.

A finales de los treinta, la RKO, la major menos próspera y más irregular de entre las cinco del sistema de estudios, pero quizás por ello también la más especial, tras atravesar una década marcada por las mayores o menores penurias económicas, con la zozobra en la dirección de producciones consiguiente, optaba por un nuevo cambio de rumbo en sus objetivos bajo el mando de George J. Schaefer, quien retomaba el sistema de unidades de producción, haciendo especial esfuerzo en impulsar una serie A que pudiera equipararse con los grandes y prestigiosos espectáculos épicos de otra grande como la MGM.

           Aprovechando el éxito de estas aventuras coloniales, surge Gunga Din, la que sería la producción más cara de la RKO hasta la fecha, encargada –ante la imposibilidad de Howard Hawks para dirigirla- a un hombre para todo como George Stevens y con un reparto que incluía actores como Cary Grant, que ya conocía notable popularidad como galán comedias románticas, Victor McLaglen, ganador del Oscar por El delator, y Douglas Fairbanks Jr., hijo y émulo de la mayor estrella hasta la fecha del cine de aventuras, Douglas Fairbanks, quienes darán vida a los tres oficiales del Imperio británico que protagonizan la cinta.

            El argumento toma como inspiración un poema de Rudyard Kipling, el cronista no oficial de la India británica, cuya pluma legaría otras películas como El libro de la selva, Kim de la India o una joya de valor incalculable como El hombre que pudo reinar; traducido en una cinta al servicio de tres pillos aventureros -precisamente posibles antepasados de los Peachy Carnehan y Daniel Dravot de esta última- y sus andanzas enfrentándose a los malvados thugs de la India más remota, los estranguladores devotos de la diosa Kali –aparecerán de nuevo en Indiana Jones y el templo maldito-, con la ayuda del abnegado y fiel aguador nativo Gunga Din (Sam Jaffe).

            Vistas a día de hoy, sucede con las aventuras coloniales un problema similar al de las películas del Oeste con indios, es decir, el incuestionado prooccidentalismo como cultura superior y el paternalista e ingenuo tratamiento de los nativos, aun teniendo parte principal en la película, no pasa de puros esquemas superficiales que van desde el salvaje incivilizado a una suerte de Tío Tom indígena, en ninguno de ambos casos con demasiada inteligencia, hecho que influye y mucho en un envejecimiento más acentuado de estas producciones.

Por otro lado, no puede negársele a Gunga Din un gran respeto hacia la aventura por la aventura, en su sentido más puro –y ya perdido irremisiblemente en un mar de imaginación plana y efectos especiales tridimensionales-, con tres amigos que viven el momento, sin muchas más preocupaciones aparte de no quedar separados por pérfidas mujeres ávidas de matrimonio o conseguir un poco de botines y tesoros cuya mayor riqueza es, en realidad, el camino recorrido hasta obtenerlo.

            De este modo, Gunga Din combina sabiamente acción y humor, con la desenvoltura que garantizaba un clásico como Stevens -pese a alargársele un tanto la espera en el campamento militar hasta la expedición a las montañas de los tres camaradas- y con unos Grant y McLaglen maravillosos, rebosantes de carisma, simpatía y complicidad.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7.

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