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Biùtiful cauntri

6 Ago

“Recuerda lo que dijo no sé quién: En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, hubo guerras matanzas, asesinatos… Pero también Miguel Ángel, Leonardo y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? ¡El reloj de cuco!”

Harry Lime (El tercer hombre)

 

 

Biùtiful cauntri

 

 

Año: 2008.

Directores: Esmeralda Calabria, Andrea D’Ambrosio.

Tráiler

 

 

            2008 no fue un año fácil para la siempre trabajadora Camorra italiana, una empresa capitalista que busca la máxima rentabilidad en sus actividades, al fin y al cabo. Lo que antes era remanso de calma y omertá se convirtió en un clamor a escala internacional contra sus hasta ahora bien tolerados negocios. Todo a causa del arte.

             Primero con la publicación de Gomorra por Roberto Saviano, en seguida película; un escritor valiente que decidió revelar todos los oscuros entresijos políticos y criminales de la Campania, abandonada o, más bien, vendida a la cleptocracia y el feudalismo criminal, al precio de vivir en el exilio y el ocultamiento permanentes. Más tarde con el éxito del documental Biùtiful cauntri, que desenmascaraba el negocio de la basura, controlado por el hampa napolitana.

Nada comparado con la simpática empresa-tapadera de tratamiento de residuos del buen Tony Soprano. Esto es real. Terriblemente real.

             Pocos países en el mundo pueden albergar tanto contraste como Italia, hogar de muchas de las mayores maravillas artísticas de la humanidad, origen de buena parte de las bases de la cultura occidental y, a la vez, peligrosamente cerca un Estado fallido, con medio país alquilado para uso y disfrute de auténticos señores feudales y la otra mitad dirigida por un gobierno no menos mafioso, escudado en la charlatanería fácil y la demagogia para ocultar y transferir errores propios.

En ningún sitio se aprecia mejor que en el ubérrimo y bellísimo mezzogiorno, donde el gobierno es ejercido y saqueado, con mayor o menor disimulo, por las diferentes mafias locales, llámese Camorra, ‘Ndrangheta o Cosa Nostra, cada vez más poderosas con la complacencia de Roma, que prefiere mirar hacia otra parte mientras de vez en cuando se deja meter un fajo de liras –ahora euros- en el bolsillo.

             Biùtiful cauntri se centra en una pieza concreta del inmenso fresco que pintaba Saviano sobre la omnímoda y todopoderosa Camorra: en el tráfico y vertido ilegal de basura que asola la vida y los campos de la región de la Campania, según expertos la Chernóbil italiana, en la que se recogen testimonios de los impotentes ciudadanos locales y de expertos médicos, además de imágenes terribles de vertidos y afecciones directas en el ganado y el medio ambiente local. Una situación a todas luces inviable ecológica, social e, incluso, económicamente a largo plazo también para los propios gángsteres, que la verdad tampoco se distinguieron nunca por tener una especial longitud de miras, por mucha iconografía romántica que nos haya transmitido el celuloide.

             Acaso se le puede achacar a la realización del tándem compuesto por Esmeralda Calabria y Andrea D’Ambrosio cierto tremendismo en el tratamiento –no es para menos la cosa, de todas maneras- y que se eche de menos la recogida de opiniones del bando de los “malos” –quizás no es culpa de los autores, sería difícil defender un atentado tan flagrante contra la humanidad, la ecología y el sentido común por muy de la Camorra que seas- a excepción de las declaraciones del alcalde del comune de Acerra, principal localidad afectada por los vertidos de tóxicos e inmundicias todo tipo, encuadradas en un siniestro contrapicado.

             No obstante, esto no es óbice para que el documental sirva como necesaria advertencia de lo que nos encontramos en el patio de atrás de la tan civilizada y racional Unión Europea, no muy distinto a lo que puede ocurrir en países vecinos –quién sabe si en la Piel de Toro, que nunca se ha distinguido por su transparencia y honradez políticas o su interés por las consecuencias de sus corruptelas sobre el ciudadano de a pie o la ecología en general-, al mismo tiempo que se ruega por una solución para el país del derecho romano, de la civilización de Occidente, del Renacimiento, de Da Vinci, de Petrarca, de Dante, de Rafael, de Miguel Ángel, de De Sica, de Baggio, por una solución que parece no avistarse en el horizonte, preso de un poder, desde luego con el inexcusable respaldo social, más interesado en disfrutar su senectud de oro con la connivencia, el apoyo y el avance de los sectores más cerriles y retrógrados recalcitrantes y frente a una oposición dimitida que no sabe o no le interesa encontrar el rumbo o el cambio de acción de una Italia que se fagocita a sí misma.

             Queda el arte y el cine como altavoz para su grito de socorro. Un grito que no conviene olvidar.

 

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: -.

Nota del blog: 7,5.

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