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Lolita

2 Ago

“En otras palabras, todos somos hijos de D.W. Griffith y Stanley Kubrick.”

Martin Scorsese

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Lolita

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Año: 1962.

Director: Stanley Kubrick.

Reparto: James Mason, Sue Lyon, Shelley Winters, Peter Sellers.

Tráiler

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            En 1962, fecha del estreno de Lolita, la carrera de Stanley Kubrick se encontraba ya imparablemente lanzada gracias al éxito de crítica y público que había conseguido con Espartaco, en la que, a pesar de su condición de película de encargo, por la que posteriormente el director renunciaría a su autoría, había dado nuevamente muestras de su genialidad y versatilidad, influyendo de manera decisiva en otro nuevo género como antes lo había logrado con sendas obras maestras en el cine negro (Atraco perfecto) y en el cine bélico (la imprescindible Senderos de gloria).

Ahora, el director neoyorkino procedía a adaptar Lolita, la polémica novela de Vladimir Nabokov que narraba la obsesión sexual de un hombre de mediana edad por una adolescente. Kubrick convencería personalmente al propio escritor para que elaborase él mismo el guion, el cual modificaría más tarde para reducir su extensión y, al mismo tiempo, tratar de sortear posibles problemas con la censura, aumentando la edad de la protagonista de 12 a 14 años y sustituyendo los deseos puramente lujuriosos de Humbert Humbert por algo parecido a amor.

            Lolita es una película que no tiene concesiones hacia ninguno de los personajes que la pueblan. Una sátira cruel cuyo poder perturbador proviene, al igual que esa niña protagonista que mezcla inocencia y seducción, puerilidad y manipulación sexual, de la contradicción y el contraste entre el tema –una obsesión pedófila enfermiza-, y su tratamiento, disfrazada casi de comedia romántica en muchas ocasiones, en la que el héroe viene a ser un tipo patético, tan mojigato como subrepticiamente depravado, y eminentemente pusilánime, incapaz de tomar la iniciativa para nada excepto para la ridícula e impotente venganza despechada que abre el filme (actuación perfecta de James Mason para un papel difícil y desagradecido), frente a una heroína romántica adolescente (Sue Lyon, que en el futuro quedaría anclada en su personaje), hija de una madre depresiva y envidiosa de lo que ella fue y ahora es Lolita, que disfraza su frustración con un liberalismo deliberadamente superfluo y que se revela en cierto modo hipócrita (buen trabajo también de Shelley Winters); una ninfa que se mueve entre el capricho y la manipulación morbosa de la rivalidad de sus dos pretendientes adultos, Humbert Humbert y su odiado, por esa mezcla de competición y autodesprecio al verse en él, guionista y dramaturgo –directamente pornógrafo en el original- Clare Quinty, un hombre encantado de conocerse y que ve a la vida y a las personas como un juego (el camaleónico Peter Sellers, que exprime al máximo su carta blanca para improvisar).

             Así pues, Kubrick despliega toda su inteligencia cinematográfica y su refinado y minucioso talento artístico para cebarse con sus personajes y, de paso, con el atónito espectador, volcando sobre ellos toda su despiadada ironía y mala baba. 

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 8. 

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