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La cena de los idiotas

12 Jul

“Todos los que parecen estúpidos, lo son, y además también lo son la mitad de los que no lo parecen.”

Francisco de Quevedo

 

 

La cena de los idiotas

 

Año: 1997.

Director: Francis Veber.

Reparto: Thierry Lhermitte, Jacques Villeret, Alexandra Vandernoot, Francis Huster.

Tráiler

 

 

           Según un concepto budista, el universo es un todo en el que las energías del bien del mal se encuentran en constante pugna para establecer un equilibrio armónico, una inercia de compensación inevitable y necesaria de uno y otro.

La cena de los idiotas representa una de las más sutiles y crueles venganzas kármicas de la historia del universo, en la que el bonachón señor Pignon (Jacques Villeret) será el inconsciente brazo ejecutor que castigue al malvado señor Brochant (Thierry Lhermitte) con un tour de force de un sadismo, estrés y descacharre solo comparable con otro monumento a la comedia no apta para hipertensos como ¡Jo, qué noche!

            Francis Veber dirigía la adaptación de su propia y exitosa obra teatral dejando casi intacto el guion y la escenografía –de hecho, prácticamente la única localización que aparece en la cinta es la casa de Brochart- para llevar a la gran pantalla la ferocísima crítica contra la mentalidad de la burguesía capitalista francesa, representada por un despreciable Brochant que, bajo su apariencia de triunfador, con un trabajo prestigioso y generosamente pagado, un piso enorme lleno de presuntuosas obras de arte y una guapa mujer, esconde a un ser ruin, vacío y, en definitiva, patético que se dedica a reclutar a pobres y lamentables perdedores para cenas en las que él y sus amigos se dedican a reírse de ellos desde sus altos, dorados y sofisticados tronos.

A esto vendrá François Pignon, el más prometedor de los idiotas de todos los tiempos, para no dejar piedra sobre piedra en la vida de su anfitrión y dinamitar todas las vanidades que barnizaban el bien cuidado rostro de Brochant, el de la buena sociedad.

El ridículo de los corrompidos valores e ideales de la sociedad de la apariencia.

            Veber compone una película ácida, despiadada, inteligente y desternillante como pocas, que no concede ni un solo respiro a la condena de Brochant, en el que se combinan las virtudes de un guion compuesto por un milimetrado frenesí de gags junto con unas excelentes interpretaciones tanto de un Lhermitte muy ajustado a su papel de elitista inhumano escarmentado como de un Villeret impagable, que llena de alma a un personaje inolvidable.

Malvadamente divertida.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,2. 

Nota del blog: 8,5.

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