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Al final de la escapada

7 Jul

“Una historia ha de tener un planteamiento, un nudo y un desenlace. Pero no necesariamente en ese orden.”

Jean-Luc Godard

 

 

Al final de la escapada

 

Año: 1960.

Director: Jean-Luc Godard.

Reparto: Jean-Paul Belmondo, Jean Sever, Henri-Jacques Huet.

Tráiler

 

 

            El estreno de Al final de la escapada en 1960 supone uno de los momentos clave en la evolución del cine. Jean-Luc Godard surgía como uno de los abanderados de la Nouvelle Vague, movimiento artístico en general y cinematográfico en particular que venía a renovar un “cine burgués, concebido por burgueses, para burgueses”, al cual se oponían mediante la reivindicación de un cine presuntamente antiintelectual como el de Hawks, Hitckcock o Ford y la reinvención de los códigos y convenciones de hacer cine, con la preeminencia y la libertad radical del director-autor.

            De esta manera, en su primer largometraje Godard dejaba de lado cualquier norma elemental del lenguaje cinematográfico para rodar una película que abriría un nuevo e inexplorado camino de creación. Con un argumento inspirado en el cine negro clásico –un hombre que trata de huir del país junto a su amante tras asesinar a un policía-, escrito por François Truffaut, otro de los estandartes del movimiento, Godard asumía principios referenciales de la Nouvelle Vague como la filmación en interiores reales o en exterior sin ni siquiera emplear extras –no son pocos los transeúntes que se dedican a observar a los tipos con cámara que pasan a su lado-, la iluminación natural, la fotografía en blanco y negro, el recurso muchas veces a la cámara al hombro gracias al uso de material más propio de la realización de reportajes que de películas, la espontaneidad e improvisación,… junto con invenciones propias que tendrán una influencia decisiva en todo el cine posterior, como son una narración y un montaje que renunciaba a todo tipo de continuidad lógica, con multitud de cortes abruptos o un desinterés total por conservar el raccord. Tampoco falta quien sostiene que, más que debido a las intenciones innovadoras de Godard, todo ello fue fruto de su falta de criterio en el tijeretazo aplicado para recortar la duración de la película, cosa en mi opinión no demasiado probable dadas la característica pretenciosidad y vocación provocadora del autor.

            A medio camino entre el capricho, la pataleta y las ganas de llamar la atención, Godard compone una obra desde luego renovadora pero que no va mucho más allá de eso, bastante más vacía de lo que pretende –aunque sí destaca una notable química entre una encantadora Jean Sever y caricaturesco Jean-Paul Belmondo en su personal imitación de Humphrey Bogart, otro de los guiños al noir del filme-, perdida muchas veces en la revolución del lenguaje y en las mil referencias cinéfilas y onanistas que van desde elementos que aparecen en la puesta en escena –carteles, revistas, cuadros,…- hasta los diálogos y la intervención de personalidades del cine francés como Jean-Pierre Melville en un pequeño papel o el cameo del propio director.

Vista desde la actualidad, Al final de la escapada posee mayor valor como referente histórico que como perlícula en sí, donde lo más interesante es observar técnicas que predominan en los autores actuales más “modernos” y que aparecen aquí por primera vez, en unas ocasiones empleadas con una encomiable capacidad sugestiva y en otras tantas aún de manera pedestre, más y mejor desarrolladas en el futuro por directores que sí es cierto que deben gran parte de su fuerza a la obra del director francés, pieza fundamental para entender gran parte del cine contemporáneo.

Interesante como documento histórico, algo menos como película.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 5.

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