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Fat City, ciudad dorada

4 Jul

“En el boxeo te dedicas a golpear y a que te golpeen, que es lo que haces cuando sales de casa. Es el primitivismo en un mundo supuestamente civilizado.”

Martin Scorsese

 

 

Fat City, ciudad dorada

 

Año: 1973.

Director: John Huston.

Reparto: Stacy Keach, Jeff Bridges, Susan Tyrrell, Nicholas Colasanto.

Tráiler

 

 

            El boxeo es sin duda el deporte más cinematográfico y, de hecho, el único llevado a cotas de éxito universal, probablemente por esa característica de épica individual, efectiva y asequible para todo tipo de historias de superación personal, de ascenso, caída y redención, y esa atrayente y emotiva posibilidad de alcanzar el sueño americano por la sangre, el sudor y las lágrimas. Fat city viene a representar justamente todo lo contrario.

            Pocos directores podrían ser mejores que John Huston para rodar una película de boxeo, un director apasionado e incluso practicante del deporte en su juventud, y enamorado de personajes perdedores trazados con sensible y compleja humanidad. Este es el caso de Tully (Stacy Keach), un exboxeador que trata de mantenerse a flote precariamente con cualquier trabajo de temporero mientras ahoga en alcohol sus penas y su nostalgia por el futuro que no pudo ser. Frente a él se cruza Ernie (Jeff Bridges), un joven prometedor que quizás pudiera aprovechar en el boxeo la oportunidad que él tuvo y no consiguió llevar a buen puerto.

             Por medio de estos dos personajes, que casi podrían ser en realidad uno mismo, Huston compone una película tremendamente amarga, dura, con dos hombres atrapados en una ciudad en la que no parece conceder muchas oportunidades de prosperidad más allá de las que acaban por morir sobre el ring. En su realización se aprecia ya el calado del Nuevo Hollywood en pleno desarrollo en la renovación del estilo de Huston palpable en unos personajes supervivientes a duras penas de mil batallas, en los diálogos sin concesiones que no ahorran en contundencia verbal o la prácticamente total falta de edulcoración de la tragedia y el reflejo crudo de la realidad, impregnado al mismo tiempo con ese tono de lirismo elegíaco propio de Huston.

Un por entonces semidesconocido Stacy Keach realiza un trabajo espléndido con su papel de hombre acabado, al borde de su resistencia; un actor prometedor que posteriormente retornaría a ese limbo apartado del Hollywood noble en parte por su conocida afición por las drogas y por la mala elección de papeles. El contrapunto lo pone un jovencito Jeff Bridges que ya había sido nominado el año anterior al Oscar a mejor actor de reparto por La última película y que, pese a su correcta actuación en líneas generales, no demuestra en cambio demasiada maña en las escenas pugilísticas, en las que Huston logra desenvolverse con cierta solvencia pero aún sin alcanzar la espectacularidad que sí ofrecerán futuros filmes sobre el deporte de las doce cuerdas.

Una notable obra llena de melancolía.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 8.

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