La mujer pantera

5 Jun

“Yo era afectuoso y bueno; la desgracia me ha convertido en un demonio. Hazme nuevamente feliz y volveré a ser virtuoso.”

El Monstruo (Frankenstein o el moderno Prometeo)

 

 

La mujer pantera

 

Año: 1942.

Director: Jacques Tourneur.

Reparto: Simone Simon, Kent Smith, Jane Randolph, Tom Conway.

Tráiler

 

 

           En 1942 Jacques Tourneur renovó por completo la concepción del cine de terror de Hollywood con La mujer pantera, película rodada en 18 días, con un presupuesto pírrico y aprovechando los decorados que había dejado Orson Welles de su película El cuarto mandamiento. Características estas propias de los cánones de la serie B o C de los estudios, obras hechas con restos de fábrica en medios e ideas, muchas veces compuestas simplemente a partir de un título atractivo, y destinadas a programas dobles. Sin embargo, su popularidad será tal que en la década de los cuarenta más de la mitad de las producciones se encuadraban dentro de esta serie B, hecho al que el enorme éxito de La mujer pantera contribuyó de manera decisiva.

            En el fondo, la propuesta de Tourneur, escrita por DeWitt Bodeen, no difería demasiado del concepto de uno de los monstruos clásicos de Hollywood, el hombre lobo; es decir, un ser humano que se transforma en animal y amenaza a la sociedad, lo que en realidad no es sino un destino trágico en el que el individuo en cuestión no es más que otra víctima del propio monstruo que se oculta en su interior.  

De nuevo, como en Drácula y El hombre lobo, versión de 1941, la criatura proviene de la remota y exótica Europa Oriental, en este caso bajo los dulces rasgos de Irena (Simone Simon), una joven inmigrante serbia perseguida por un lejano y turbio pasado, acosada por un miedo y unas supersticiones que no logra superar siquiera de la mano de su enamorado y luego esposo americano (Ken Smith). Una imposibilidad de huir de un destino que le hace imposible vivir el presente, tanto a ella como a sus seres queridos, y que, finalmente, precipita el drama ante los celos generados por un matrimonio que se hunde irremisiblemente.

            Obviamente han pasado casi setenta años y muchas películas de terror tras La mujer pantera pero es aún innegable su enorme atractivo, explotado por virtudes como la expresividad que siempre gozan las películas de Tourneur, un maestro en el manejo de la puesta en escena y la iluminación, y, en especial, por la enormemente eficaz dosificación del misterio y lo inquietante en torno a la trágica figura de Irena, sucediéndose un progresivo y pausado aumento del desasosiego, con la amenaza latente, hasta picos de tensión enseguida contrapuestos por la aún contradictoria sensación de indefensión y vulnerabilidad que provoca una protagonista que es retratada con gran amargura, además del uso de códigos y técnicas innovadoras, luego muy imitadas, como la clarividencia animal del peligro o el llamado bus effect, es decir, la aparición abrupta de un elemento tranquilizador tras el incremento de lo siniestro.

Una obra de merecida revisión que sienta muchas de las bases del género, posteriormente explotadas hasta la saciedad.

Conocerá una continuación, un remake ochentero e, incluso, un homenaje porno a cargo de los hermanos Lapiedra.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 7,5.

2 comentarios to “La mujer pantera”

  1. ALTAICAaltaica 5 junio, 2013 a 23:32 #

    Estamos ante una obra maestra única y especial. Una película pequeña que es insondable.

    La describes muy ajustadamente al referirte a la capacidad del director de sumergirnos en ese desasosiego de la protagonista, en esa atmósfera triste y desolada que nos hace sentir por el personaje una variedad de afectos y sentimientos indescriptibles. Un animal mujer que es más humana que los humanos y guarda más misterios que las bestias, y ahí es donde “La mujer pantera” se atribuye logros pocas veces vistos en la historia del cine.

    Amargura elegante, destrozo interior vestido de sutileza y por encima de todo es la visión de uno de los seres humanos más solitarios y fascinantes de la faz de la tierra. Es como si un tenebroso pasado genético la recorriera destrozando y aniquilando sus ya escasas energías, sin habitar ningún mundo o en éste para ella se hubiesen apagado las luces de la vida, como si el tiempo borracho acostado estuviera.

    Toda la película es esa atmósfera extraña, lejana, oscura y densa que no solo de dibuja en la forma de la obra, más aún en el alma destruida de su mujer bestia. Fascinante criatura en la que se observa el más profundo dolor y su salto al vacío, y por la que uno sería capaz de dejarlo todo a sabiendas de su fatídica y hermosa ambigüedad.

    Una de las criaturas más fascinantes de la historia del cine. No hay nada como la mujer pantera.

    • elcriticoabulico 6 junio, 2013 a 01:03 #

      Esa esquizofrenia de una mujer a la que los sentimientos humanos se le desbordan y se le entremezclan con temores atávicos y el miedo cerval al rechazo, es de donde nace la verdadera angustia de la cinta. Se ha llegado a señalar que incluso la célebre pantera, que solo se ve en sombras, no es un truco hábil para camuflar la falta de presupuesto, sino la auténtica y más violenta manifestación del estado mental alterado de la protagonista.
      Es una cinta muy bien hecha, muy bien narrada y que, como ves, incluso posee múltiples lecturas. Lewton y Tourneur no se conformaban con sacar cualquier cosa adelante de cualquier manera…

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