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La ola

3 Jun

“¡Cree! ¡Obedece! ¡Lucha!”

Benito Mussolini

 

 

La ola

 

Año: 2008.

Director: Dennis Gansel.

Reparto: Jürgen Vogel, Frederick Lau, Max Riemelt, Jennifer Ulrich.

Tráiler

 

 

           La ola, opera prima del director alemán Dennis Gansel, lleva a la gran pantalla el experimento de La Tercera Ola, llevado a cabo en Palo Alto en 1967, que trataba de explicar a unos alumnos de Historia el por qué de la connivencia de los ciudadanos de la Alemania del Tercer Reich con el régimen de Hitler a propósito de la permisividad o aceptación del Holocausto contra la población judía, investigación sociológica que consiguió reproducir fielmente y por voluntad y entusiasmo propio de los participantes un estado mental colectivo similar de intolerancia y fascismo, en la línea de las demostraciones de otros experimentos de la época como el llamado Experimento de Milgram, cuatro años anterior, o el Experimento de la cárcel de Stanford, cuatro años posterior, reflejado en el cine precisamente en otra producción alemana de 2001, El experimento, de Oliver Hirschbiegel, luego reconocido director de El hundimiento. Todos ellos demuestran cómo todo ser humano lleva oculta una importante carga de pulsiones supremacistas y atracción por el control y violencia fascista y totalitaria, sobre todo si es escondido, excusado o respaldado por la fuerza de la manada.

            Adaptado primero en forma de novela por Todd Strasser, seudónimo de Morton Rhue, más tarde en un corto para la televisión estadounidense en 1981 y luego en 2000 en ¡un musical!, Gansel traslada la acción a Alemania, núcleo de interés original de todos estos experimentos como cuna del totalitarismo fascista más terrible e irracional de la Historia. Será en este caso un liberal profesor de instituto el que lleve a cabo el experimento con sus alumnos del curso de autocracia, en busca de las razones de la sinrazón y de si es o no posible su retorno.

            La película, a la que hay que reconocer su agilidad y firme pulso narrativo, presenta cómo progresivamente el fascismo se hace fuerte alimentándose de la debilidad, el gregarismo, la insatisfacción, el conformismo, la espiral del silencio, el vacío o la estupidez a través de personajes que representan estereotipos perfectamente reconocibles de la sociedad occidental, una exageración necesaria para hacer patentes las ideas que se pretenden demostrar pero que, en mi opinión, es lo que hace que la película para mi gusto no funcione, demasiado panfletaria, facilona, con intenciones demasiado desnudas y, aunque respaldada por unas actuaciones en general acertadas y el “basado en hechos reales”, demasiado poco creíble; un desarrollo esquemático poco acertado que abusa del tremendismo, lo que incluye llevar a un final que no por tópico o previsible es menos desquiciado.

           Un tema desde luego interesantísimo, necesario y bienintencionado, pero que podría tener mejores resultados en formato documental presentando los hecho reales –o de falso documental incluso, en caso de optar por la ficción- que como película dramática al uso que, desde luego, es incómoda y supone un fuerte pulso contra la supuestamente ejemplar sociedad alemana, extensible a toda sociedad occidental, pero que a mi juicio fracasa, a pesar de su fundamento en la realidad, por esa base en el extremamiento y desarrollo algo simplista de clichés sociales, casi paródico.

O eso o es que soy demasiado individualista y abúlico como para ponerme en la piel de ese grupo de muchachos tan implicados en el proyecto escolar.

No me convence.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,4. 

Nota del blog: 4.

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