Ágora

2 Jun

“Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos.”

Heinrich Heine

 

 

Ágora

 

Año: 2009.

Director: Alejandro Amenábar.

Reparto: Rachel Weisz, Max Minghella, Oscar Isaac, Ashraf Barhom, Michael Lonsdale.

Tráiler

 

 

            Alejandro Amenábar es de esos afortunados directores que saben aunar en su obra una innegable capacidad artística junto con la habilidad para conseguir el atractivo del público, algo precisamente extraño en una industria cinematográfica en crónica decadencia como la española, en ocasiones sostenida artificialmente por cuotas obligatorias de mercado y subvenciones. Es, además, un realizador innovador e inusual que se aleja de los arquetipos tradicionales del cine español actual, con menos incidencia en la temática social, presente casi en exclusiva en Mar adentro a propósito de la cuestión de la eutanasia, y con mayor peso de géneros considerados más propios del cine foráneo pero abordados con enorme talento desde su primer éxito con Tesis, magnífico thriller sobre las snuff movies, seguido de otro interesantísimo ejercicio de intriga de tono surrealista sobre los límites de la realidad y la mente en Abre los ojos -que consiguió despertar la atención internacional por su cine, como demuestra el posterior remake hollywoodiense Vanilla Sky y más tarde con su confirmación mundial con Los otros, una destacable obra de terror gótico con estrellas internacionales, y su reivindicación propia con un cambio de tercio hacia el drama emotivo y de sueños de libertad de la efectiva pero, para mi gusto, de menor calidad que las anteriores Mar adentro, que no obstante conseguiría también un amplio reconocimiento de crítica y público.

             Demostradas sus cualidades como cineasta, Amenábar se proponía un nuevo reto: una película de recreación histórica, rodada en inglés y con abundancia de medios; una temática por lo general tratada en ámbitos nacionales para rememorar las glorias patrias pasadas y perdidas y con irregulares resultados, más malos que buenos en los últimos tiempos, como bien muestra la deleznable Alatriste, basada en la serie de novelas de Pérez Reverte, y otros episodios de recreación en la última década, la mayoría de enorme regusto televisivo, guiones de saldo y poca imaginación.

Por el contrario, el director de origen chileno apuesta por la Alejandría del crepuscular Imperio Romano del siglo IV para reflexionar sobre un tema que, en cambio, no es sino universal, constante a lo largo de la Historia del hombre: el conflicto entre saber e ignorancia, entre razón y brutalidad. Una indagación en la figura de la filosofa y astrónoma alejandrina Hypatia en un contexto dominado por la lucha entre el entonces cristianismo en violenta expansión y el resto de religiones del lugar.

           De esta manera, confluyen en Ágora varias tramas, con ese conflicto entre lo racional enfrentado al fanatismo religioso, poderoso escudo de la irracionalidad ciega y atrevida, junto con una ligera historia de amor platónico a tres bandas, que acaba por tratarse de manera algo superficial, entre la inalcanzable maestra alejandrina, su esclavo y uno de sus discípulos, posteriormente prefecto de la ciudad, y otra tercera sobre los progresos de Hypatia en sus descubrimientos astronómicos sobre el heliocentrismo y las trayectorias planetarias, un tema que sirve de perfecta contraposición para mostrar, en fondo y forma, con esos planos cenitales desde el espacio, lo insignificante del ser humano y sus luchas sin sentido por supuestos dioses de un universo en realidad vacío, inmutable, frío, indiferente a la suerte de esas criaturas.

           Así pues, Ágora vuelve a ser la demostración del gran dominio técnico de Amenábar, que construye una obra de loables intenciones, con un buen desarrollo de unos personajes vivos y complejos, bien interpretados por un reparto decente con la siempre sugerente Rachel Weisz a la cabeza, y con una espectacular factura que consigue una lograda ambientación, de indiscutible categoría, en una obra que pretende cierta trascendencia pero que, finalmente, acaba por resultar demasiado fría y discursiva y, por qué no, aburrida por momentos; en especial por la irregularidad de las tramas, en especial la referida a los progresos de la  astronomía de Hypatia, puede que necesaria para las intenciones del director pero que se muestra mucho menos interesante que el resto.

Un pequeño paso en falso con una obra interesante pero, en mi opinión, fallida.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 6.

Anuncios

5 comentarios to “Ágora”

  1. Samuel Regueira 3 junio, 2011 a 15:18 #

    Muy sobrevalorada esta cinta. Ni siquiera los actores brillan a su altura habitual. Y los planos cenitales pueden ser bonitos, pero para mí denota un narcisismo autoral cuanto menos alarmante.

    La historia tampoco encierra grandes sorpresas, ni se preocupa en mantener un mínimo de interés. Este bodrio se acerca peligrosamente a la estafa.

    • elcriticoabulico 3 junio, 2011 a 15:58 #

      Hombre, yo lo del plano cenital lo entiendo como una mirada desde una supuesta divinidad, fría y distante, de los acontecimientos, en realidad absurdos e insignificantes. Lo veo más como un elemento simbólico más que artístico, que también. Son bastante impresionantes, al igual que la puesta en escena, que me parece bastante buena.
      El fallo de la película es que a veces queda todo demasiado rígida, no se transmite emoción, lo que le resta interés a una historia con posibilidades como la de las rebeliones religiosas y el fanatismo. Weisz y Minghella no me parece que estén mal, pero otros como Barhom se quedan demasiado en la máscara. Además, los diálogos de la parte de astronomía parece que son la wikipedia recitada, es la peor parte de la película.
      Una emotividad que por otro lado sí había conseguido Amenábar en Mar adentro, que aunque está lejos de ser de mis películas favoritas hay que reconocer que era correcta.
      En mi opinión, sus mejores obras siguen siendo Tesis y Abre los ojos con diferencia, debería revisar sus orígenes para reencontrase con sus mejores virtudes, que talento no le falta.

  2. Triste Sina 7 julio, 2013 a 19:19 #

    Rachel Weiss forever. Personalmente creo que el cine de Amenábar es una parábola que comenzó muy bien, alcanzó su punto más alto con “the others…”

    • Triste Sina 7 julio, 2013 a 19:21 #

      Además es idéntico al padre Apeles… y eso no puede llevar a nada bueno. PS Escribir con ipad es lo peor. Hay mushos errores perdonarás

      • elcriticoabulico 7 julio, 2013 a 23:01 #

        Para mí ya es imposible disociar al bueno de Alejandro de los vídeos de Alberto González Vázquez, Un día con Alejandro Amenábar y Una noche con Alejandro Amenábar.
        Es curioso, yo ordeno su trayectoria de más a menos, mi favorita suya sigue siendo Tesis, y así en descendente. Bueno, miento, creo que me quedo con Ágora antes que con Mar adentro.
        Y se disculpan los errores, faltaría más.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: