Y Dios dijo a Caín

1 Jun

“Yo me vendo al mejor postor. Igual que una prostituta. No hay ninguna diferencia.”

Klaus Kinski

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Y Dios dijo a Caín

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Año: 1970.

Director: Antonio Margheriti.

Reparto: Klaus Kinski, Peter Carsten, Marcella Michelangeli, Antonio Cantafora, Giuliano Raffaelli, Guido Lollobrigida.

Tráiler

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           Klaus Kinski, actor de carácter. Hombre de extremos que deambulaba en vida y obra sobre la línea entre la razón y la locura, actitud que impregnó con gran intensidad a muchos de sus personajes. Trabajador compulsivo, lo que le llevó a encontrarse con gente tan diversa como Clint Eastwood, Omar Sharif, Jack Lemmon o Miguel Bosé; partícipe de todo tipo de productos, siempre con muestras de entrega por su oficio independientemente de la calidad de la película en cuestión, desde colosales hollywoodienses como Doctor Zhivago hasta bazofias lamentables de toda clase de exploitation films pasando por el spaghetti western, el terror erótico de Jesús Franco o el Nuevo Cine Alemán de la mano de Werner Herzog, quien lo hizo su actor fetiche en la que sería una inestable relación profesional, luego reflejada por el propio director alemán en el documental Mi enemigo íntimo, y en la que alcanzó sus mayores cotas de gloria y reconocimiento (Aguirre, la cólera de Dios, Woyzeck, Nosferatu, el vampiro de la noche, Fitzcarraldo, Cobra Verde), legando unas cuantas interpretaciones que dan buen ejemplo de sus enormes y frecuentemente barrocas capacidades interpretativas.

Y Dios dijo a Caín le ofrecerá a Kinski una oportunidad infrecuente a su carrera, la de interpretar algo parecido al bueno de la película.

            La obra es una coproducción germano-italiana, con productora e intérpretes principales, protagonista y antagonista, alemanes y director y resto del elenco italianos; es decir, una cinta a medio camino entre el spaghetti western y el chucrut western, ambas formas representativas de las nuevas corrientes de imitación del western americano que surgen en los sesenta, a la vez causa y efecto de la decadencia del género al otro lado del Atlántico, y que explotan los arquetipos, códigos y situaciones del mismo, así como sus recursos estéticos, retorciéndolos hasta la exageración, buscando más la emoción y reacción más primaria e instintiva que, junto con el desparpajo y la falta de ataduras, supla la carencia de medios y, habitualmente, de talento artístico.

           Y Dios dijo a Caín es un perfecto ejemplo de ello, con un argumento que cabría en una servilleta y de enorme regusto pulp: una venganza simple y visceral de un militar desahuciado y condenado injustamente (Kinski), víctima de un cacique local (Peter Carsten) en colaboración con su antigua mujer (Marcella Michelangeli), que busca allanar la carrera política de su joven e inocente hijo (Antonio Cantafora), razón esta que le sirve de justificación a Kinski para llegar al pueblo y preparar una escabechina como Dios manda.

Situaciones extremadas dentro del esquematismo, con personajes estereotipados –el héroe plano al que solo le queda la vendetta, tiránicos terratenientes de frontera y sus secuaces, mujeres golfas y traidoras, jueces de paja,…- junto con recursos estéticos expresionistas y de dudoso gusto –esos zooms recurrentes, esas tomas mirando a cámara, esos encuadres y movimientos de cámara desde ángulos imposibles, esa banda sonora de canción hortera y efectos sonoros risibles- pero que sí se apreciar algún acierto en detalles como el tañido de campana introduciendo un tono obsesivo y terrorífico para los sitiados en la venganza del protagonista o en un final de tintes casi de drama shakespiriano, salvando las distancias obviamente.

           Méritos y deméritos achacables a la dirección de Antonio Margheriti –firmante como Anthony M. Dawson al considerar que la traducción al inglés de su apellido, “Margaritas”, resultaba demasiado afeminada-, autor curtido en el exploitations de sello italiano, con algunas cintas que son verdaderas películas de culto actuales, y referencia de otros cineastas posteriores, adictos de este tipo de producciones, como Quentin Tarantino o su protegido, Eli Roth. Por su parte, Kinski se muestra eficaz pero quizás demasiado contenido en ese inhabitual protagonismo heroico, sobre todo teniendo en cuenta su convulsa personalidad y estilo interpretativo.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 4,5.

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