El carnaval de las almas

28 May

“En ocasiones veo muertos.”

Cole Sear (El sexto sentido)

 

 

El carnaval de las almas

 

Año: 1962.

Director: Herk Harvey.

Reparto: Candace HilligossSidney Berger, Frances Feist, Herk Harvey.

Tráiler

 

 

           El carnaval de las almas es una película hecha de un modo amateur, casi desapercibida en su momento, pero que supone un punto de inflexión en la evolución del cine surrealista en general y de terror en particular, con una huella presente y referenciada en posteriores obras, como parte de la filmografía de David Lynch o películas como El sexto sentido, Los otros y otras tantas cintas actuales de terror de éxito.

Nunca hasta esta película, a excepción quizás de algunas de las obras fantásticas de Tourneur o, en cierto modo, me atrevería a decir de Vértigo, la frontera entre muerte y vida, la realidad y el surrealismo había sido tan difusa. El argumento presenta a la joven Mary Henry (Candace Hilligoss), milagrosa superviviente de un accidente automovilístico y que empezará desde entonces a sufrir alteraciones en su percepción de la realidad, con apariciones de hombres misteriosos, sucesos paranormales, etc., a la vez que siente una llamada casi lovecraftiana, onírica e inevitable, de un misterioso edificio de la pequeña localidad donde reside.

           Basada ligeramente en un episodio de La dimensión desconocida, junto con otras muchas influencias de la literatura gótica, El carnaval de las almas posee unos cuantos fallos de principiante, acentuados además por el paso del tiempo, entre ellos la posiblemente sobrante, por obvia, última escena; aunque largamente compensados por indudables virtudes, entre las que destaca con diferencia la conseguidísima ambientación, fundamentada en el tono pesadillesco que recubre todo el relato más que en el susto puro y duro, con una tensión y desasosiego permanente lograda a través de la potente dirección de Herk Harvey –quien encarna también a la aparición principal y que nunca volvería a dirigir un largometraje-, beneficiada por un blanco y negro de contrastes y sombras casi expresionistas así como por la meritoria banda sonora, obra de  Gene Moore, que introduce al espectador en el mundo inquietante y  alucinado de la protagonista, ayudado al mismo tiempo por la, voluntaria o no, gelidez de Hilligoss, cuyos desorbitados ojos hacen ostensibles la confusión y alienación de su personaje.

           Película mucho más apreciable en la versión de mayor duración y, muchísimo más aún, en versión original.

Realmente interesante.

Contaría con un discreto remake, producido por el afamado Wes Craven, ya en la década de los noventa.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 7,5.

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