Matrimonio a la italiana

26 May

“Me casó un juez. Debería haber pedido un abogado.”

Sylvester Stallone

Matrimonio a la italiana

Año: 1964.

Director: Vittorio de Sica.

Reparto: Sophia Loren, Marcello Mastroiani, Marilú Toló, Aldo Puglisi.

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           Es a partir de la década de 1950 cuando Italia iniciaba su recuperación económica y moral, alzándose de nuevo sobre las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. Es entonces cuando se produce una variación en el cine transalpino, dominado hasta el momento por el Neorrealismo, corriente que presenta en sus aspiraciones de base la búsqueda de la realidad cruda y absoluta a favor de una definidísima preocupación social.

Comienza así el peyorativamente denominado Neorrealismo rosa, de iguales preocupaciones humanísticas pero con mayor peso de la comedia en el tratamiento de las mismas, con situaciones cómicas que encuentran su inspiración también en la realidad del momento. Al mismo tiempo, el nuevo gobierno de la Democracia Cristiana desviaba las subvenciones cinematográficas hacia fondos más amables y con mayores pretensiones de entretenimiento, lo que incide en esa decadencia del Neorrealismo y la reconversión de sus principales representantes. Estos factores conducen a la aparición de la llamada commedia all’italiana, en la que el que la carga social satírica es aún notable pero que, en cambio, el realismo pierde fuerza frente al humor de tono más grotesco y a las interpretaciones tendentes a la máscara, a lo exagerado; la gestualidad exacerbada, uno de los tópicos culturales de Italia.

            Es en este contexto donde Vittorio de Sica, uno de los más reconocidos autores del movimiento neorrealista con obras maestras como El ladrón de bicicletas o Umberto D., realiza esta Matrimonio a la italiana, una película que presenta ya elementos característicos de ese alejamiento progresivo del realismo puro que pretendía el Neorrealismo, como son el empleo de efectos de cámara, una mayor incidencia de la banda sonora –incluidas estereotipadas notas de arpa para introducir los flashbacks-, transición brusca de escenas marcando el paso del tiempo, la expresividad de la fotografía y la puesta en escena, etc., que conserva en muchos aspectos el aire teatral de la obra original del napolitano Eduardo de Filippo –de hecho, el fondo de los títulos de crédito imita el telón de un escenario-.

            El argumento desarrolla en pantalla el devenir de la relación entre el aburguesado Domenico Soriano (Marcello Mastroiani) y la prostituta y abnegada madre y amante Filomena Marturano (Sophia Loren), iniciado in media res, con la rememoración de los prometedores y más tarde decepcionantes inicios en la primera mitad del film y el matrimonio, futuro y nuevas problemáticas de la relación en la segunda. Una historia en cierto modo paralela a la propia historia del país y ambientada en Nápoles, una ciudad que en sí misma representa como ninguna toda esa amalgama de sentimientos, emotividad y pasiones exaltadas y contradictorias.

           Generalmente calificada como comedia, Matrimonio a la italiana se ajustaría más al drama con ligeros tintes cómicos, notorios en la interpretación de ocasionales matices bufonescos de Mastroiani o en lo que parece ser una inicial guerra de sexos, aunque lo que mayor peso y calidad mantiene es la parte trágica de la obra, fruto del enorme saber hacer de de Sica en el arte de tocar la fibra al espectador; un autor que bien es cierto que solía dar un ligero margen de esperanza dentro del dramatismo de sus obras anteriores pero que aún en esta película, incluida ya en la commedia all’italiana, no renuncia a la reflexión y preocupación por conflictos sociales, manifiestos en la situación de una Filomena que se alza como heroína del relato, de sufrimiento y coraje casi épicos, zarandeada emocionalmente por el egoísta, bon vivant e inconsciente Domenico, individuo de posición social acomodada –personajes infrecuentes, si no inexistentes, en papeles principales durante el Neorrealismo- que representa muchos de los males que podrían aquejar a la Italia del momento. Una comedia que combina la lucha amorosa entre un hombre y una mujer pero que incluye momentos de amargura que hielan cualquier sonrisa posible.

En cuanto al reparto, es obligado referirse a la enorme química entre el, como se ha dicho, cómicamente afectado Mastroinani y la Loren, ya mito erótico mundial en el momento tras su Oscar por Dos mujeres, también de de Sica, y su participación en grandes éxitos de Hollywood, que pone todos sus encantos y carisma de maggiorata por excelencia al servicio de un papel de mujer tan guapa como de carácter fuerte, ajustado perfectamente a sus capacidades.

           Otra muy destacable película de un cine, el italiano, que ha legado grandes obras al Séptimo Arte.

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 8,5.

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