Archivo | 13:56

Sin City

24 May

“Cada vez creo menos en la realidad. Es engañosa, falsa. Aburrida, previsible. La ficción es la solución.”

Álex de la Iglesia

 

 

Sin City

 

Año: 2005.

Directores: Robert Rodriguez, Frank Miller, Quentin Tarantino.

Reparto: Bruce Willis, Mickey Rourke, Clive Owen, Jessica Alba, Jaime King, Rosario Dawson, Nick Stahl, Elijah Wood, Benicio del Toro.

Tráiler

 

           Robert Rodriguez, aprendiz de Tarantino. Etiqueta que siempre ha acompañado al tejano por su afinidad con el director de Pulp Fiction –que, de hecho, dirige parte del film, en concreto el surrealista viaje en coche de Dwight (Clive Owen) y Jackie Boy (Benicio del Toro)-, con su también reconocido gusto por la nostalgia y recuperación de clásicos de los drive-in y las sesiones dobles así como  por la espectacularización casi paródica de la violencia. No obstante, pese a los más que notables puntos de coincidencia, en los que generalmente Rodríguez sale perdiendo en cuanto a conocimiento cinematográfico, calidad e intensidad, hay que reconocer que el tejano es dueño de un universo particular al que se entrega con loable pasión, en el que no hay lugar para obras maestras pero que sí es razonablemente entretenido.

           Sin City es su incursión en el mundo del cómic de la mano de una de las máximas figuras de este mundo, Frank Miller, que firma el guion, participa en la dirección e, incluso, se permite un cameo en el film. Habida cuenta de la fiebre por el cómic de Hollywood, empeñado en adaptar a personajes de carne y hueso con mayor o menor fortuna todo héroe, superhéroe y personaje de las viñetas, Rodríguez se sale por la tangente con la idea de casi introducir a los personajes reales dentro del cómic, un mundo cuya textura, gramática y expresividad circula directamente de la mente de Miller a la pantalla, ordenador y croma mediante. Unos códigos formales de la historia gráfica que se mantienen con enorme éxito, logro incuestionable de Sin City, ya con el tratamiento de la imagen, combinando el oscurísimo blanco y negro con pinceladas de color a imitación del formato original, como con el preciso uso de la voz en off reproduciendo los soliloquios de los personajes así como unos diálogos secos y contundentes respecto al contenido, que trasvasan casi literalmente el imaginario original de Miller a la gran pantalla. La historia gráfica en movimiento. Un precedente innovador y exitoso que se traducirá en posteriores adaptaciones de otras obras como 300, también de Miller, con igual fortuna gracias al dominio visual de Zack Snyder, o en Scott Pilgrim contra el mundo, con gran simpatía y desparpajo, frente a mayúsculos fracasos como The Spirit, aventura de Frank Miller como director en solitario en la adaptación del original de Will Eisner.

            Más allá de este incuestionable éxito formal, Sin City ofrece, a través de tres historias extraídas de la obra de Miller –la lucha del detective Hartigan (Bruce Willis) por salvar a la niña Nancy Callaghan (Jessica Alba), la brutal venganza de Marv (Mickey Rourke) por el asesinato de su amante y el enfrentamiento entre prostitutas y policías por el control de Old Town-, un argumento que no es sino la distorsión hasta el desquiciamiento de los códigos estéticos y temáticos del noir, llevando al extremo sus ambientes turbios, sordidez, amoralidad, cinismo, corrupción y ambigüedad general en los antihéroes protagonistas, personajes encarnados por un elenco irregular como pocos, con buenas actuaciones –es obligado mencionar al sorprendente Rourke- frente a otros actores que están lejos de ofrecer una interpretación de garantías pese al apoyo del tratamiento digital –qué malo es el pobre Clive Owen-.

En definitiva, un exceso general que concuerda con la idea primigenia de Miller y que hace de este exuberancia visual y de contenidos tanto su mayor virtud como su puesta de fecha de caducidad, logrando un espectáculo visual magnífico, una ambientación encomiable para una obra realmente absorbente pero a la trascendencia se le queda corta, mucho menor de lo que la historia de Miller y el proyecto general pedía, demasiado autocomplaciente con sus logros estéticos como para cargar de mayor profundidad a una historia que sí transcurre fluida y mantiene el interés y el entretenimiento durante las dos horas del metraje –aunque sobra parte del final, que acaba por ser demasiado repetitivo-, lo que no es poco, pero que podría ser mucho más.

Eso sí, desde luego es enormemente disfrutable.

 

Nota IMDB: 8,3.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 7,5.

A %d blogueros les gusta esto: