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Soldado de fortuna

19 May

“Soy uno de los seres más sensibles de la Tierra.”

Jean-Claude Van Damme

 

 

Soldado de fortuna

 

Año: 1998.

Director: Peter MacDonald.

Reparto: Jean-Claude Van Damme, Adewale Akinnouye-Agbaje, Nicholas Farrell, Steven Berkoff, Daniel Caltagirone, Ana Sofrenovic.

Tráiler 

 

           Finales de milenio. La diarquía de reyes de la acción surgidos de los tiempos de mano dura y ojo por ojo en que Reagan y Tatcher dominaban la Tierra, iniciaban una pronunciada decadencia, a la par que el género en sí. El ubérrimo Arnold Schwarzenegger seguía diversificando su carrera por los terrenos de la autoparodia combinada con su género primordial además de albergar la simiente de una posible participación política y de, quizás, ampliar su familia extramaritalmente. Por su parte, Sly Stallone se empecinaba en continuar con clásicos de acción simple y directa, que lo llevarán a una momentánea decadencia hasta su resurgir por la vía más bruta, reproducir todos sus éxitos aprovechando la nueva capacidad adquisitiva de los melancólicos jóvenes que siguieron sus epopeyas dos décadas atrás.

Tras ellos, Bruce Willis optaba por una incomprensiblemente exitosa reconversión a actor dramático y Wesley Snipes sobrevivía aún con dignidad en una época en la que los vampiros eran gente peligrosa y estaban más cerca de los canis makinetas que de los emos ñoños.

Un escalón aún más abajo, Jean-Claude Van Damme y Steven Seagal se disputaban postreramente las últimas migajas del imperio del mamporro y la patada alta, claudicados héroes similares como Jackie Chan, el supuesto heredero del difunto icono de las artes marciales Bruce Lee, dedicado a la gimnasia humorística aún casi con tanta gloria como pena, y Chuck Norris, concentrado casi en exclusiva en imponer la justicia, patada giratoria mediante, en la turbulenta Texas, o con el rotundo fracaso anterior de los primeros experimentos de la WWE en la gran pantalla, con Hulk Hogan, su gran y marrón figura, al frente.

           Así pues, mientras Seagal agotaba sus trasnochadas películas de justicia ecológica, Van Damme cambiaba de registro desde la pelea y los tiros puros y duros a la aventura colonial de principios de siglo XX con tintes bélicos para lograr el que prácticamente sería su último éxito.

Y es que Soldado de fortuna es casi una cinta con un argumento normal, desde una excusa cualquiera –no importa demasiado, pero es una huida de un mafioso marsellés emparejado con aquella novia que Van Damme plantó en el altar pero que desea llevar a los USA- que le lleva a enrolarse en uno de los ejércitos más duros del planeta: la Legión Extranjera francesa. De esta manera, se dará una historia de exigente formación militar, establecimiento de noble camaradería castrense frente a superiores capullos y resistencia del asedio al estilo de El Álamo, Zulú y obras similares, frente a los terribles guerreros del Rift marroquí en lo que acaba siendo una sucesión de batallas sin descanso.

Como decía, llena de tópicos, situaciones archiconocidas y previsibles pero normal, con un argumento hilado con cierta continuidad lógica, con un ritmo decente, de entretenimiento pasable y con un Van Damme en un papel más “serio” y al que obviamente nunca contrataría para una representación de Shakespeare pero que no es un actor tan, tan terrible como dice su etiqueta.

            Uno de los últimos rugidos del periodo de auge de las películas de los grandes dinosaurios de la acción.

 

Nota IMDB: 4,9.

Nota FilmAffinity: 3,8.

Nota del blog: 4,5.

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