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Asesinos natos

14 May

“Ahora se suele criticar a la televisión por transmitir tanta violencia, cuando más cruel ha sido la Biblia: en sus páginas se come a niños, se llama a matar a los enemigos, se queman casas, se sacan los ojos a los hombres. Los dueños de la televisión moderna no han inventado nada nuevo.”

Richard Kapuscinski

 

 

Asesinos natos

 

Año: 1994.

Director: Oliver Stone.

Reparto: Woody Harrelson, Juliette Lewis, Robert Downey Jr., Tom Sizemore, Tommy Lee Jones.

Tráiler

 

 

           Asesinos natos es, a grosso modo, un enorme zapping. Una sucesión de dos horas de distintos géneros televisivos con una alta carga paródica servidos o al servicio de la road movie de Micky y Mallory (Woody Harrelson y Juliette Lewis), dos tipos nacidos y criados para matar.

           A partir de la historia real de Charles Starkweather y su novia adolescente Caril Anne Fugate y su reguero de asesinatos, que también serviría en parte de inspiración para el Malas tierras de Terrence Malick, y más en concreto basado libremente en un guion de Quentin Tarantino –quien rechazaría los resultados del film al considerarlo edulcorado por las alteraciones posteriores- el siempre comprometido Oliver Stone propone una reflexión a propósito de de la capacidad de influencia de la televisión en la sociedad y viceversa en una cultura americana fundada y fascinada por la violencia y la notoriedad, de la mano de una pareja de asesinos con vocación de estrellas de cine, aspiración que comparte, aún de manera más pronunciada, Scagnetti (Tom Sizemore), el detective que los persigue, y que se refleja también en los numerosos guiños a iconos del cine violento como El precio del poder, Grupo salvaje o La naranja mecánica.

Unos renovados Bonnie & Clyde –cinta que, por cierto, supuso una revolución en el rodaje de la violencia en el cine de Hollywood- que van a montar su propio serial o película con la ayuda inestimable de unos medios de la comunicación como ya hemos mencionado ávidos de espectáculos sangrientos que entretengan a la masa; en este caso, representados por el audaz y ególatra reportero de Maníacos americanos (Robert Downey Jr., con mayor presencia en el libreto original).

Tal y como sugiere el argumento, la película tiende al desenfreno absoluto, desde el alucinado guion hasta un montaje alocado revestido de una colección de imágenes desmadradas que alternan todo tipo de formatos, desde el blanco y negro hasta un puro estilo televisivo pasando por la animación y los efectos psicodélicos, algunas de ellas incuestionable potencia y otras muchas que buscan la simple provocación barata, que se acompañan de una buena banda sonora que juega con frecuencia a esa contradicción presente en la película entre violencia-cotidianidad-trivialidad-espectáculo-entretenimiento.

Un exceso en el que se incluyen también las interpretaciones, sobre todo la de un Tommy Lee Jones totalmente desatado (y lamentable) y con la explotación del particular físico de sus protagonistas, de extraño e irregular atractivo.

            En definitiva, una crítica satírica a la televisión no carente de interés pero más ruidosa que elegante, más efectista que efectiva. Demasiado calculadamente pasada de vueltas.

 

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7.

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