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El partido de sus vidas

23 Abr

“Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol.”

Eduardo Sacheri

 

 

El partido de sus vidas

 

Año: 2005.

Director: David Anspaugh.

Reparto: Gerard Butler, Wes Bentley, Costas Mandylor, Louis Mandylor, Jimmy Jean-Louis.

Tráiler

 

 

Fútbol y cine.

Las dos grandes aficiones de la humanidad nunca han tenido una relación buena. Aún a estas alturas se sigue considerando el mayor logro de este choque de pasiones Evasión o victoria, una cinta realizada por un gran aficionado a los deportes y a la aventura como John Huston pero un analfabeto total en cuanto al fútbol, lo que se notaba en una película que tuvo que dar la parte principal y final de heroísmo a un mal necesario de este deporte, el portero. Quizás por su condición de deporte colectivo y democrático en cuanto a su participación y por su desarrollo en cuanto a juego, por esa falta de épica individual, no puede lucir tanto como en otros como el boxeo, a lo que se suma el desinterés, cada vez menos eso sí, de La Meca del cine, cuyos deportes nacionales son el béisbol y el fútbol americano. Una falta de heroísmo personal y un poco cinematográfico desarrollo del juego, difícil de rodar aunando credibilidad y espectacularidad, patente en el fracaso de crítica y público de la ambiciosa trilogía Goal!, ayudada también por un protagonista que era obvio que no sabía dar una patada a un bote.

Es por ello que la temática del fútbol como deporte en el cine, más allá del retrato del aficionado o el hooligan, desarrollada sobre todo en los países más importantes para el mismo, quede reducida a ambientes populares más que profesionales –a excepción de los filmes con moralina producidos bajo el franquismo, que explotaban a las estrellas del momento, como Di Stéfano en La saeta rubia o Kubala en Los ases buscan la paz o, más recientemente, la despreciable Real, la película, la aburrida The Damned United, centrada el el Mourinho de los sesenta-setenta, Brian Clough, o la ya mencionada Goal!-, bajo pretextos como el tópico sobadísimo y mediocre de equipo desastroso que se une y triunfa ante la adversidadUn entrenador genial, Camino hacia la gloria, Mean machine, prácticamente remakes de películas pertenecientes a otros deportes-, el cumplimiento de sueños y la autoafirmación del adolescente en crisisQuiero ser como Beckham, El sueño de Jimmy Grimble-, en el acercamiento a temas sociales y costumbristas con el fútbol como excusa -la inglesa Mi nombre es Joe, que une clase proletaria y deporte, combinación clásica del cine social británico-, los retratos generacionales con el balón como paraíso perdido como la hilarante Días de fútbol, que incluye un guiño a la anterior, e Italia-Alemania 4-3, o la interesantes, parejas y más eclécticas cintas italiana 4-4-2, il gioco più bello del mondo y chilena Historias de fútbol-, así como en obras puramente cómicas –las italianas L’allenatore nel pallone y Centroavanti di sfondamento, la delirante Shaolin soccer o comedietas tardofranquistas como Las Ibéricas F.C.-.  

            Esta El partido de sus vidas, dirigida por el experto en estas lides David Anspaugh (Hoosiers: más que ídolos, en baloncesto, y Rudy, reto a la gloria, en fútbol americano),  sigue de nuevo el primer caso de equipo que pasa from zero to hero, centrado en la selección norteamericana participante en el Mundial de Brasil 1950, aparentemente destinado al ridículo. Es decir, una película pobre que sigue el tópico paso a paso, desde un guión planísimo y carente de emociones, con las típicas luchas de egos y confrontaciones de personalidades dispares –muchas de ellas excusadas en la adoración vudú del jugador haitiano Gaetjens, que no se corresponde con la realidad- y su posterior unión hacia un objetivo común, con burdas llamadas al ardor y honor guerrero y al patriotismo, hasta unos actores en general poco acertados y una banda sonora horrible que subraya el cliché. Si acaso se puede destacar la fotografía de aire vintage y un rodaje más o menos decente de las situaciones deportivas.

           Así parece imposible que la unión de fútbol y cine fructifique en una obra definitiva. Habrá que seguir esperando.

 

Nota IMDB: 6.

Nota FilmAffinity: 4,8.

Nota del blog: 3.

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