El rey pescador

8 Abr

“Creo que el cine debe de estimular al público a pensar de modo distinto. Hay quien lo hace mediante el escándalo pero a mí me interesa cambiar el punto de vista lentamente, poner nervioso al público, preocuparlo hasta el punto que se pregunte ¿pero qué esta pasando?”

Terry Gilliam

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El rey pescador

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Año: 1991.

Director: Terry Gilliam.

Reparto: Jeff Bridges, Robin Williams, Mercedes Ruehl, Amanda Plummer.

Tráiler

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           Terry Gilliam, primero animador, posteriormente miembro de los geniales Monty Python, y luego director de cine por cuenta propia, es un realizador con un poderío imaginativo y una personalidad artística incuestionable. Pero también es un cineasta capaz de alternar detalles geniales –cualquiera de los lisérgicos episodios de animación que aparecían en las películas de los Monty Python, el loco imaginario de Las aventuras del barón de Münchausen, el humor negro de las retorcidas distopías de Brazil o 12 monos– con chapuzas de proporciones épicas en una misma obra y que, en el apartado más puramente técnico de la dirección cinematográfica, no es demasiado hábil, con una puesta en escena que puede llevar al abotargamiento visual y, sobre todo, con un escaso sentido del ritmo en muchas de sus películas, hasta el punto de poder anular cualquier elemento positivo de las mismas –el propio Brazil es, a mi juicio, una buena muestra de ello-.

           En este sentido, El rey pescador es un ejemplo ilustrativo de la irregularidad de Gilliam. Una comedia de tintes dramáticos o un drama con trazos de humor que relata la caída y redención de un antiguo tótem de las ondas (Jeff Bridges) que, en su más absoluto hundimiento moral y económica, decide exorcizar sus demonios ayudando a un ex profesor universitario (Robin Williams) al que arruinó la vida en sus inflamados discursos a buscar lo que él considera el mismísimo Santo Grial –precisamente un objeto que ha tenido gran presencia y simbolismo en muchas obras del Séptimo Arte-.

            Así pues, El rey pescador ofrece un personaje verdaderamente seductor como el de Bridges y sus relaciones personales con su pareja (Mercedes Ruehl) mientras que en el lado opuesto se encuentra el perturbado mundo del personaje de Williams y su intento de conquista de otro ser especial como él, la –muy cuestionablemente- atractiva y patosa oficinista encarnada por Amanda Plummer en una trama de bastante menor interés.

Por otro lado, la película propone encomiables escenas de gran poderío visual y carga surrealista de notable sensibilidad, a la par que un final, donde los elementos metafóricos pasan a la literalidad, que resulta mucho menos sugerente.

El reparto hace también patente esos extremos de calidad, con un Jeff Bridges estupendo enfrentado a Robin Williams en una de sus características interpretaciones bufonescas.

            Aún así, no es de las películas con peor balance de Gilliam, el resultado final puede considerarse decente.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7.

4 comentarios to “El rey pescador”

  1. ALTAICA 12 diciembre, 2011 a 03:15 #

    La alabada por algunos “El Rey Pescador” me resulta fallida, sin alma (en donde tenía que tenerla especialmente), por momentos pretenciosa y lastrada de buenas intenciones mal digeridas o en exceso superficiales y evidentes. Un intento bienintencionado y loable que naufraga de forma evidente.

    ¿Brazil?, una obra maestra absoluta y auténtica película de “culto”. Pero como ya escribí en su día, hay obras cinematográficas que por su peculiaridad y abstracción promueven una criba en función del estado de ánimo o la personalidad del receptor. Desde luego Brazil sería un claro ejemplo al respecto, donde la entrada puede generar fascinación o exiguo interés por extravagante, así como su desarrollo.

    • elcriticoabulico 12 diciembre, 2011 a 16:24 #

      Gilliam es un caso extrañísimo, a veces fascinante, a veces fastidioso. Buenos planteamientos que acaban navegando a la deriva.
      A mí Brazil me provocó lo contrario: una gran idea, una imaginación barroca, desbordada, y… un peñazo con mayúsculas. Se me hizo eterna. Me sigo quedando con Doce monos o con Las aventuras del barón de Münchausen.
      Cuídate.

  2. E. J. Castroviejo 12 agosto, 2014 a 17:18 #

    A mí estas películas con instrospección dramática de sus protagonistas suelen gustarme con una mínima calidad, y en este caso la disfruté muchísimo. Me pareció una historia original y bien editada con mi admirado J.Bridges haciendo otra vez un buen trabajo. La primera película que me ha venido a la mente con la triste noticia de hoy, se ha marchado aquel comediante de sonrisa triste (Robin Williams). Nunca fue uno de mis favoritos pero la historia del actor (y amistades) siempre me parecieron interesantes. Y lleva en los medios desde que me gusta el cine, te diría. Nunca dejó de ser una persona entrañable. Abrazos, crítico.

    • elcriticoabulico 13 agosto, 2014 a 13:35 #

      A mí Williams como actor me cargaba un poco, pero es cierto que, como bien dices, parecía una persona entrañable. Un abrazo.

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