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La batalla de los simios gigantes

5 Mar

“Los monstruos nacen demasiado grandes, demasiado fuertes, demasiado pesados. Ésa es su tragedia.”

Ishirô Honda

La batalla de los simios gigantes

Año: 1968.

Director: Ishirô Honda.

Reparto: Russ Tamblyn, Kumi Mizuno, Kenji Sahara, Jun Tazaki.

Tráiler

 .

            Si hay un género popular importado del cine del Lejano Oriente, más allá de obras de genios como Mizoguchi o Kurosawa, más elitistas; ese el kaiju eiga, las películas de monstruos. Un tipo de películas –y series televisivas- prototípicas del cine nipón y con un trasfondo simbólico claro en su raíz: la representación del terror de un país aniquilado por el holocausto nuclear, imagen que vienen a significar todo este tipo de criaturas destructivas, muchas de ellas productos de experimentos científicos y muchas de ellas de origen también nuclear, como ejemplificaría Godzilla, obra inaugural de los kaiju eiga. Por su parte, La batalla de los simios gigantes desarrolla un elemento recurrente en el terror y más en concreto en el eco-exploitation, que el monstruo en cuestión sea producto del gigantismo de seres reales, en este caso simpáticos monos.

            Como hemos dicho, La batalla de los simios gigantes se centra entonces en la amenaza de un mono verde gigante surgido de los mares del Japón, con repulsión por la luz intensa y feo con ganas, que amenaza con destruir Tokio y comerse a sus habitantes. El simio gigante verde no viene solo, sino que es el dopplegänger de otro mono de color marrón que vive en las montañas del interior, más razonable y sentimental y algo menos feo, que había sido criado por dos científicos, los cuales verán en él la salvación frente a su hermano malvado. Caín y Abel hechos simios gigantes.

            La película cuenta con la creación y dirección del más importante realizador de los kaiju eiga, Ishiro Honda, padre del género desde la realización de Godzilla, y que no dejará de experimentar en el kaiju a lo largo de toda su trayectoria, lo que combinará con la ayuda en la dirección de algunas de las obras maestras de Kurosawa.

Una nueva incursión en la tragedia y la soledad de unas criaturas monstruosas e incomprendidas -incluso el final contará con un deus ex machina también muy de tragedia griega- y reproducidas mediante los clásicos efectos especiales de estas películas y que incluso serviría para denominarlas, el tokusatsu, con una técnica basada en el suit-motion, es decir, un señor disfrazado del monstruo en cuestión, de la que confieso no ser fan, al contrario del stop-motion más propio de las producciones fantásticas americanas que, en mi opinión muchísimo, más sugerente. La parte de producción estadounidense de la cinta se materializa en el deplorable protagonismo de Russ Tamblyn, que pasaba por ahí, bastante peor actor que los tipos disfrazados de primate.

No obstante, hay que destacar las siempre efectivas marchas de Akira Ifubuke, compositor también muy ligado al kaiju desde su participación en Godzilla.

            Como curiosidad, Tarantino equipararía la lucha entre Uma Thurman y Daryl Hannah en Kill Bill volumen 2, “la batalla entre las gargantúas rubias”, a la pelea entre los dos monstruos de este film.

Nota IMDB: 6,1.

Nota FilmAffinity: 5,1.

Nota del blog: 3,5.

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