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Un cadáver a los postres

2 Mar

“Me he pasado toda la vida intentando dar a la gente sencilla algo que les ayudara a pasar un rato agradable, a hacerles sentirse mejor en su piel durante unas horas: he hecho películas.”

Luis García Berlanga

 

 

Un cadáver a los postres

 

Año: 1976.

Director: Robert Moore.

Reparto: David Niven, Peter Sellers, Peter Falk, James Coco, Elsa Lanchester, Alec Guiness, Truman Capote.

Tráiler

 

 

           A partir de los sesenta las películas de humor se habían encaminado con decisión a una nueva tendencia: la parodia de otros géneros siguiendo paso a paso todas las premisas habituales de los mismos pero dotándoles de un nuevo sentido totalmente absurdo. Hitos decisivos en esta senda, curiosamente con la participación de Peter Sellers y David Niven como en el film que nos ocupa, son La Pantera Rosa, loable parodia del cine policíaco, y Casino Royale, ridiculización de las películas de espías, en concreto con nombre y apellido, James Bond, de resultados mediocres.

Un cadáver a los postres es el paso intermedio entre las anteriores y las cintas de Mel Brooks o las películas del gag por segundo del trío ZAZ, serie que quedaría inaugurada con la locura genial que es Aterriza como puedas e iría degenerando aún con altibajos hasta subproductos actuales del tipo movie y similares.

             La película retoma la parodia de los códigos, situaciones y tópicos generales de las novelas y películas de cine negro, intriga y detectives privados bajo la excusa de una reunión de los mejores detectives privados del mundo –sosias de las estrellas de la novela de misterio Sam Spade, Hércules Poirot, Nick Charles, Charlie Chan y Miss Marple-, invitados a una cena con asesinato incluido ofrecido por un misterioso anfitrión.

             Esto le sirve a Neil Simon, que adapta su propio libreto teatral,  para montar una desternillante comedia que hace escarnio y mofa de todo tipo de elementos esenciales de este tipo de novelas, desde el ambiente tétrico y la puerta que chirría hasta el mayordomo sospechoso (un estupendo Sir Alec Guiness, de lo mejor de la función) en este caso inglés, flemático, ciego y enemistado con la cocinera sordomuda; desde las deducciones de pura lógica que recuerdan al “una colilla, aquí han fumao” de Gila hasta la sátira del laconismo cínico y machista de Sam Spade (aquí Sam Diamond, Peter Colombo Falk). Muchos chistes condensados en una hora y media con un nivel medio realmente destacable, bien llevado por un reparto muy conjuntado donde especialmente brilla con luz propia un David Niven, cuyo porte de aturdida flema británica se ajusta a la perfección a este tipo de productos. Si acaso, se puede acusar al film de que el personaje de monsieur Perrier (caricatura de Hércules Poirot, el actor James Coco) resulta un poco cargante, con un exceso de bromas lingüísticas que explotan su acento francés y que no siempre funcionan en la traducción; aparte de que Truman Capote, que encarna al siniestro anfitrión de la velada, demuestra que su participación en el mundo del cine como intérprete no debería pasar del cameo testimonial.  

Muy divertida.

 

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 8,5.

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