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Pat Garrett y Billy the Kid

27 Ene

“Hay mucho de Peckinpah que en el fondo trata sobre el fracaso, y no es fácil de ver… Es duro de reconocer que alguien pueda convertir un fracaso en épica.” 

Elvis Mitchell

 

 

Pat Garrett y Billy the Kid

 

Año: 1973.

Director: Sam Peckinpah.

Reparto: James Coburn, Kris Kristofferson, Bob Dylan.

Tráiler

 

  

           Pat Garrett y Billy the Kid es una de las obras más personales del maestro Peckinpah, que vuelve a regalarnos uno de esos western crepusculares suyos, tan llenos de melancolía y rabia.

Un western en el que ya es patente la evolución del género, ya inmerso en su decadencia, en el que se conjuga toda la la herencia eurowestern, el fin del código Hays y las nuevas tendencias cinematográficas imperantes en Hollywood. Un mundo que toca a su fin, poblado de vaqueros más sucios física y moralmente que imprime su huella en los personajes, la estructura y la música de la película, a cargo del mismísimo Bob Dylan, también actor en el film, y que incluye la archiconocida Knockin’ on Heaven’s door, canción que desafortunadamente todo aspirante a musicucho ha versionado o pretende versionar.

Por supuesto, a todo ello hay que sumar la propia personalidad del director californiano, patente en unos personajes amorales, repudiados por un mundo hostil que no acepta la particular e insobornable nobleza de sus olvidades códigos, y en esas escenas tan suyas de sexualidad y violencia descarnada y poderosa, rodada a cámara lenta, una de sus marcas distintivas, entremezclada con un lirismo elegíaco, de una nostalgia sentida capaz que surge del alma de un director experto en imposibles finales felices y furiosas agonías de sangre, plomo y lodo. Entre ellas, una de las muertes más conmovedoras y hermosas jamás rodadas en un género prolijo en homicidios escritos en cruda prosa.

           El argumento de la cinta desgrana la persecución de Pat Garrett (James Coburn, con todo su carisma y su mirada de acero) en busca de Billy the Kid (Kris Kristofferson), personajes que representan unos mismos ideales pero que, a causa de una época en extinción, convulsa y traumática, en los que se ha  perdido los viejos códigos éticos y la mal llamada Ley da bandazos en función de los deseos de los ricos terratenientes, uno se ha convertido en perseguidor y otro en perseguido, todo ello mostrado desde el punto de vista neutral, casi equiparable al del espectador, de Alias (Bob Dylan, muy en su papel), nuevo miembro de la banda de Billy, un espectro que observa fascinado los últimos estertores de un antiguo universo en llamas.

La recurrente mirada de Peckinpah a las dos caras de una misma moneda –Duelo en la Alta Sierra, Mayor Dundee, Grupo Salvaje,…-, eterna condena a un final trágico, a una epopeya cainita.

Unos personajes de vuelta de todo, ecos de tiempos pasados, estoicos ante un futuro que tiene poco que aportar más que la muerte y en el que Garrett, ahora sheriff, se ve forzado a atrapar a su otrora amigo y compañero de correrías Billy the Kid, en el que aún puede ver la libertad y el vitalismo que él mismo poseía y que parece haber perdido y añora, adocenado por estos nuevos tiempos; forzado pues a acabar con su pasado y, en cierta manera, consigo mismo.

El hombre que persigue a su sombra, a quien no ha querido, o ha sabido, renegar de sí mismo.

           Peckinpah se confirmaba como maestro del western crepuscular con una obra genial, diferente.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Notal del blog: 9.

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