Umberto D.

24 Ene

“Italia querida, con razón o sin ella, ya que este es mi país con sus grandes cualidades y sus grandes defectos.”

Enzo Biagi

Umberto D.

Año: 1952.

Director: Vittorio De Sica.

Reparto: Carlo Battisti, Maria-Pia Casilio, Lina Gennari.

Tráiler

 .

           El fin de la Segunda Guerra Mundial dejó a Italia herida y en la miseria económica y social más absoluta tras los falsos sueños supremacistas e imperialistas del fascismo mussoliniano. En este contexto de depresión y pobreza es donde tiene lugar el nacimiento de una nueva corriente cinematográfica, en oposición tanto a las grandilocuentes producciones fascistas como al cine que provenía de Hollywood, que cambiará la manera de ver y hacer cine en todo el mundo: el Neorrealismo.

En su base radica la vida real como objetivo de la filmación, tanto en el plano temático –destacado compromiso social, protagonismo de personajes anónimos, importancia del colectivo humano, situaciones crudas y veraces- como en el plano formal –la calle como escenario natural, destruido por la guerra; actores no profesionales, iluminación natural, sobriedad y renuncia a cualquier tipo de embellecimiento-.

Vittorio de Sica será el mejor exponente de este movimiento, no tan exageradamente melodramático y más positivo que otros de su generación como Rossellini. Suya es la primera gran película neorrealista, I bambini ci guardano (1943), así como dos de sus obras cumbres: la tremendamente conmovedora El ladrón de bicicletas (1948) y esta Umberto D.

           Umberto D. enfoca su mirada hacia la vida de un anciano, el Umberto D. del título, que, frente a lo desesperado de su situación, con el mundo que conocía derrumbándosele encima por momentos, sólo encuentra sustento frente a la pérdida de toda esperanza en la conservación a duras penas de su propia dignidad, muchas veces más lastre que solución, y en el amor incondicional de su perro. Es este un emotivo retrato del abandono que sufren los más débiles en una situación de pesimismo y desorientación de todo un país en ruinas, del rebajamiento más absoluto de uno mismo en esa desesperanza y de la necesidad de encontrar motivos positivos para sobreponerse a ella frente a la mezquindad e insensibilización de una sociedad hundida material y moralmente.

           En el aspecto artístico, la cinta recoge todos esos principios anteriormente citados del Neorrealismo, donde se refleja una Roma destruida que sobrevive a duras penas entre situaciones de egoísmo e inmisericordia, bondad humana y solidaridad o pura picaresca según cada cual; y con la destacable actuación, acertada y llena de matices, de un Carlo Battisti cuyo oficio era en realidad el de profesor de Lingüística en la Universidad de Florencia.

           Una de las cimas por méritos propios del Neorrealismo y del cine social en general, un ejemplo de realismo tratado con seriedad, sobriedad, compromiso y profunda sensibilidad.   

Nota IMDB: 8,3.

Nota FilmAffinity: 8,3.

Nota del blog: 8,5.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: