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Siete días de mayo

19 Nov

“Los pacifistas son como ovejas que creen que el lobo es vegetariano.”

Yves Montand

 

 

Siete días de mayo

 

Año: 1964.

Director: John Frankenheimer.

Reparto: Burt Lancaster, Kirk Douglas, Fredric March, Ava Gardner.

          

 

           Es esta una película paradigmática de lo que vino a llamarse la Generación de la Televisión en el cine americano, una nueva hornada de cineastas llegados desde la pequeña pantalla y de la que incorporan importantes novedades formales en el cine estadounidense, situándolo ya a un paso del salto definitivo a la modernidad. Es también denominada Generación del Compromiso, a causa de sus fuertes convicciones políticas en una época convulsa en EEUU, en defensa de las libertades y contra el totalitarismo, los prejuicios sociales o la corrupción política, en la que el thriller de todo tipo encontrará su razón de ser.

Es este pues el caso de Siete días de mayo, enmarcada en 1964, con el magnicidio aún reciente de JFK, la crisis de los misiles cubanos y ya en plena intervención en Vietnam, que pronto acabaría yéndose de las manos bajo el mandato de Lyndon Johnson, con quien el ficticio Presidente de la cinta guarda cierto parecido en el nombre.

           Se trata pues de un intensísimo thriller político sobre la amenaza de la militarización de la política norteamericana fruto de las tensiones en la Guerra Fría con la URSS, en el que un Presidente, íntegro y de claras ideas pacifistas, que se halla ante el acoso de gran parte de la opinión pública, voluble por el miedo, en manos de los grandes halcones del ejército y el conservadurismo político, partidarios de la mano dura, liderados por el Jefe de Estado Mayor el general James Scott, interpretado por Burt Lancaster, convencido demócrata por cierto, de manera quizás un poco teatral. De aquí surge una actividad conspiratoria que será investigada por el subalterno del general, el coronel Casey (Kirk Douglas), contrario al tratado de paz pero, ante todo, defensor de la legalidad constitucional y el sistema establecido.

           Como sus mejores bazas, el film cuenta con la poderosa dirección de Frankenheimer -tras realizar dos años antes El mensajero del miedo, también de gran carga político-conspiratoria-, que logra mantener la tensión en todo momento, un guion obviamente politizado pero sólido y preciso pese a una introducción un poco torpe de la intriga y a lo mejor con un “buenismo” un poco anticuado en las figuras principales, y unas magníficas interpretaciones, entre las que hay que destacar a Douglas, a Fredric March en el papel del Presidente y, especialmente, a un estupendo Edmond O’Brien.  

           Un estupendo ejercicio de suspense de contenido político que demuestra que compromiso no ha de reñir con entretenimiento puro. Muy buena.

 

Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 9.

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